domingo, 6 de febrero de 2011

Kafka pudo haber vivido en Maracaibo

                               
Un fin de semana cuando tenía entre 9 o 10 años una amiga me invitó a dormir en la casa que sus padres tenían en la playa. En realidad dormimos varios niños esa noche, al aire libre, con una hoguera. Fue una noche mágica en la que como no podía ser de otra forma entre los temas de conversación surgieron los infaltables cuentos de terror, aparecidos, ouija, monstruos y leyendas varias. La conversación empezó a degenerar porque los chicos más mayores estaban aterrorizándonos inventándose un montón de cosas que por supuesto nosotros nos estábamos creyendo, así, la madre de mi amiga intervino y empezó a contarnos una historia de un hombre...que una mañana...se despierta...y nota que tiene patas de insecto...caparazón de insecto...y que se ha convertido efectivamente en un insecto, por ejemplo por qué no en una cucaracha. ¿Les suena?

 A mi no me sonaba de nada y esta historia me dejó inquieta y maravillada, al día siguiente se la conté a mi madre y ella me miró con condescendencia y me dijo esa historia se llama La Metamorfosis, un libro de Kafka. Ante la evidencia de mi ignorancia yo no dije nada más y comencé a pensar que el tal Kafka tenía que haber vivido en Venezuela, cómo si no se te puede ocurrir una historia en la que un tipo se despierta y está convertido en insecto, en cucaracha por qué no. En Venezuela las cucarachas son grandes, vuelan, no se mueren fácilmente y aparecen en cualquier lugar y en cualquier momento. En el calor de la ciudad de Maracaibo las cucarachas reptan por los árboles de mango, a escasísimos metros de la ventana de mi cuarto de baño había (hay) un gran árbol de mango, por lo que se pueden imaginar que para mí convertirse en una cucaracha y todo lo que eso implica era una amenaza muy real.



He releído la Metamorfosis después con más criterio y sobre todo he releído El Proceso, en estos momentos en los cuales hay revoluciones gestándose de forma imprevista a nuestro alrededor y en los cuales el debate de la protección de los derechos humanos está muy vivo tanto la alienación que refleja La Metamorfosis, como el absurdo de la burocracia y el poder ciego de los estados como narra El Proceso son grandes enseñanzas que nos siguen confrontando a la realidad de lo que somos como sociedad y de lo poco que podemos individualmente contra las injusticias. Los finales de ambas novelas comparten una similitud y es la indiferencia hacia el sufrimiento ajeno, al deber y a la justicia. La indiferencia ante la muerte de otros.

Kafka obviamente no vivió en Maracaibo ni en ningún otro lugar de Venezuela, pero me gusta pensar que cuando estuvo escribiendo La Metamorfosis cayó en sus manos algún manual de esos de ciencias naturales con una descripción pormenorizada de nuestra Periplaneta Americana.

*When I was 9/10 years old a friend of mine invite me to spend a weekend at her parent’s beach house. Actually a bunch of kids spended the night there, sleeping outside, with a fire. It was a magical night and we started to tell stories, naturally ghosts, Ouija, scary legends. Conversation turned out scarier and scarier as older boys started to tell the most extraordinary things that obviously the little ones believed. Then my friend´s mother intervened and told us another story...a man that one day...when he woke up...discovered...that he had insect legs...insect shell...he is indeed an insect, a cockroach for example...do you remember?



I didn´t know anything of this story, so fascinating and strange, the day after I told it to my mom and she look at me and simply told me: that is a novel, The metamorphosis by Kafka. Realizing my ignorance I didn´t say anything else but I thought that writer, Kafka, should have lived in Venezuela, because no other way he could write about a man that wakes up and find he has turned into a cockroach, for example. In Venezuela cockroaches are a real menace, they are big, they fly, they don´t die, they appear in any place in any moment. In my very hot home town, Maracaibo, cockroaches like to crawl in the mango trees, a big mango tree was some few inches away from my bathroom window, so for me being transformed into a cockroach and all that it would mean was a real fear.

Older enough I have read again The Metamorphosis and also The Trial, in these moments when unexpected revolutions are taking place all around us and when the respect for human rights is urgent both isolation of The Metamorphosis and the absurd of the states bureaucracy of The Process shown us how vulnerable we are as individuals to face injustice and how we really are as society. Both novels end in a similar way, indifference, to injustices, to suffering, to one´s duty. Indifference to the death of other people, too.

Of course Kafka never lived in Maracaibo, but I like to imagine that when he was writing The Metamorphosis he had the opportunity to read one of those natural science books with a full description of our Periplaneta Americana.


Imágenes: Joyería vintage con piedras preciosas, http://www.alvr.com/. Joya del Antiguo Egipto. Colgante de Crystal Kwan. Cigarra estilo Art Nouveau de Lura Jewelry. Colgante de escarabajo de Jane Aldridge de Sea of Shoes http://www.seaofshoes.typepad.com/. Bracalete "Bone" de Elsa Peretti para Tiffany. Y por supuesto Franz Kafka.

Pictures: Vintage jewel in http://www.alvr.com/. Acient Egypt jewel. Pendant by Crystal Kwan. Art Nouveau style cicada by Lura Jewelry. Bug pendant by Jane Aldridge from Sea of Shoes http://www.seaofshoes.typepad.com/. "Bone" cuff by Elsa Peretti for Tiffany. And of course Franz Kafka.
 




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