martes, 8 de febrero de 2011

Vanitas


Las explicaciones respecto a las naturalezas muertas, que fueron especialmente populares entre los siglos XVI y XVII son variadas. Por una parte se explican como reproducción fiel de objetos cotidianos, en una muestra típica de la pericia técnica de los pintores que se atrevían a ejecutarlas, también se han explicado como pinturas que invitan a la contemplación, no hay historias o símbolos complejos que desentrañar sino el placer de contemplar objetos de la vida diaria fuera de contexto (algo que el Pop art haría cinco siglos después); y para otros se oculta supuestamente en ellos un recordatorio de nuestra condición de mortales y son de acuerdo a esta idea un muestrario de las cosas que llenaban las vidas cotidianas y que debían empujar a la reflexión sobre la futilidad de la vida terrena y la grandeza de la vida eterna. Es precisamente esta función de memento mori que creo que estas obras o la mayoría de ellas no cumplen y quizás nunca quisieron cumplir.
La justificación como obras moralizantes o simplemente realistas cede ante la visón del detalle, del colorido, de la belleza y en algunas naturalezas muertas de la vida que estalla en ellas a través de animales, vegetales, frutas, colores brillantes, formas sugerentes. Al menos vistos hoy los bodegones son curiosas muestras de un mundo que sólo podemos conocer visualmente a través de la gran pintura siendo éstos fieles reproducciones de los frutos, flores, vajillas, objetos vulgares y cotidianos que llenaban las vidas de las gentes de entonces, gentes que dudo profundamente que no sintieran deseos terrenales y muy concretos respecto a las “comidas” que en ellos se reflejaban.
Las naturalezas muertas me habían parecido aburridas, de segundo orden y en definitiva nada interesantes pero después las he encontrados divertidas y más aún una celebración de la vida, de los sentidos, de lo carnal y lo terrenal y por todo ello obras un poco rebeldes aunque sus propios autores no lo buscaran conscientemente.
Mis preferidas son las del pintor español Sánchez Cotán, esos limones perfectos para aliñar un pescado o la jugosa carne de un ave de caza, esas zanahorias en racimo que acompañarán a las cremas y salsas o la combinación delicada de cerezas y flores. Para pintar algo así hay que conocer bien los placeres de la vida teniendo al mismo tiempo una conciencia de lo espiritual, características que sin duda Sánchez Cotán poseía.
Sánchez Cotán fue aparte de pintor, fraile. Todo queda explicado.

P.D: Me encantan las mesas puestas y dispuestas antes de comer, son bodegones que anuncian el festín siguiente de comidas, conversación y risas. También me encanta cuando se improvisa una comida y se van agregando cosas a la mesa (o a la barra de la cocina da igual) que no tienen nada que ver unas con las otras pero que juntas forman una “naturaleza muerta” caótica y viva.
En el Museo del Prado hay mucho que ver, pero hay que ver su Bodegón de caza, hortalizas y frutas (arriba), es una “polaroid” imagen fija de lo cotidiano para “contemplar”.


*Explanations about still life pictures has been diverse, this genre that has been successful between the XVI and the XVIIth century had been explained as faithful reproductions of common objects of daily routine, as a way to shown the abilities of the painters. They have also been explained as works of art made for thinking yet they have not a complex symbolism to discover but common objects that are out of context (like Pop art will do five centuries later); and apparently behind these pictures there is a message in order to remind us that we are mortals being a prove of the inutility of life on earth and the superiority of eternal life. This so called memento mori mission is the one that I do not believe these works accomplish and never wanted to accomplish.
The idea of these works as realistic or moralizing fades in front of the beauty, the attention to detail, the colour, and the life that some of these works of art show. Vegetables, animals, life is there. Today when we can only approach to those times through the images of the grand peinture this works of art are an accurate reproduction of the elements that were present in the daily life of the people of  that time, people that I am sure  would  felt concrete desires in front of them.
I considered still lives as second level works of art, boring and not interesting but with time I have found them attractive and even some kind of celebration of life, flesh, the senses and the life on earth. They are outsider works of art even though this rebelliousness was not consciously wanted by the painters.
My favourites are the pictures of Sanchez Cotan, the lemons perfect for accompany a good fish, or the juicy poultries, a bouquet of carrots that will be used for a soup or a cream or the delicate combination of flowers and cherries. To be able to paint like that one must known the pleasures of life and have also a spiritual conscience. With no doubt Sanchez Cotan had both abilities.
Apart from being painter Sanchez Cotan was a Friar. That explains it all.

P.S: I love tables prepare for a meal, prepare and dispose; they are still lives that announce the following feast of meal, conversation and laughs. I love when an improvised meal take place and things are added in disorder to the table (or the kitchen counter for that matter) creating a funny and vivid still life.
At the Prado Museum there is a lot to visit, but do not forget to see even if briefly the Cotan Still Life with fowl, vegetables and fruits, it is a Polaroid that fix a daily moment to makes us think.


          Este es un bodegón de Caravaggio, pero Caravaggio merece un post aparte.
         This is a Caravaggio still life, but Caravaggio deserves a post of his own.

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