jueves, 28 de abril de 2011

Amuletos



No soy nada supersticiosa ni practico ningún ritual especial antes de acontecimientos importantes, no me fijo en el pie que poso primero en el suelo al levantarme por las mañanas, no creo en las uvas del 31 de Diciembre y cualquier práctica supersticiosa en esa fecha la sigo como parte de la fiesta pero no porque me importe realmente. Nunca me ha dado miedo pasar debajo de una escalera ni cruzarme con un gato negro o romper un espejo. Conozco gente que lleva piedras de colores en los bolsillos, se ata lazos ante determinadas circunstancias o se persigna sólo al estar en el avión que está despegando. Sin embargo sí creo en la buena suerte, en esa intuición que te hace entrar en la confitería cuando sólo queda uno de tus pasteles preferidos, o cuando te lees ese párrafo justo antes de entrar al examen que te salvará de la pregunta que tenías floja, la suerte de entrar el último en un avión y que te hagan pasar a First Class cuando tu billete era de turista o la de estar esperando para comprar la entrada a un concierto y que se te acerque una señora a regalártela después de que ha estado quince minutos escogiendo quién sería su beneficiario. Aún no siendo en absoluto supersticiosa si guardo conmigo algunos objetos que podrían considerarse amuletos, pero no por una cuestión de suerte sino porque hacen que determinadas personas estén de alguna forma más cerca. Me encanta que alguien me regale algo que ha usado, algo que haya tenido algún significado por alguna causa especial, no me gusta conservar muchas cosas y soy más bien de tirar constantemente sólo guardo esos pequeños objetos que pertenecieron a otras personas. Tengo por ejemplo un antiguo plano de París en formato de libro, un disco de Nirvana, unas gafas de sol de los años 70 o una camisa de Yves Saint Laurent que eran de otros, la mayoría de mis joyas fueron de mis abuelas y a mi me encanta usarlas. Estos se puede decir que son mis amuletos, de entre ellos hay uno que va siempre conmigo o al menos casi siempre, un bolígrafo Montblanc que era de mi padre y que me regaló cuando cumplí 18 y me fui a estudiar fuera, he tenido otros nuevos pero ese es el que siempre llevo, con él he escrito mis exámenes, firmado mi primer contrato de trabajo y quizás si sea después de todo supersticiosa pues nunca lo presto y creo que nunca lo prestaré. Una cosa que odio es esa locura que le entra a la gente al viajar a otros lugares (así sea la ciudad más próxima a la suya) pensando que les van a robar, no me preocupa en absoluto que me roben pero siempre he pensado que el día que pase espero que me dejen quedarme mi Montblanc, lo único de valor que llevo en mi bolso.

*I am not at all a superstitious person and I do not use to follow any especial ritual for important occasions. I do not know which foot I lay down on the floor in the mornings, I follow the practices for the 31st of December night as part of the celebration but not because I really care. I do not fear passing under a stair, or crossing a black cat or breaking a mirror. I know people that carry colorful stones in their pockets, that tie ribbons in their hands or elsewhere or cross themselves when the plain is about to take off. However I do believe in good luck, in the intuition that makes you enter the patisserie the moment there is only one left of your favorite cakes or when minutes before entering the exam you read the paragraph that will help you to answer the tricky question, or when you are the last one to board the plane and your seat have been changed to First Class, or when you are in a queue waiting to buy a ticket for a concert and a lady pick you up to give you the extra one she´s got, for free. The only thing I do is to keep some objects that belonged to other people and that had an especial meaning for them, I am not the kind of person that likes to keep everything and on the contrary I use to throw things away yet I keep with me these especial objects, for example I have an old Paris map that is like a little book, a pair of 70´s sunglasses, a Nirvana cd or an Yves Saint Laurent shirt. Most of my jewelries were from my grandmothers and I love to wear them.  Let´s say these are my amulets, among them the one that I always carry with me is a Montblanc roller ball that belonged to my father and he gave to me when I was 18 and went abroad to study. I have written my exams with them, signed my first contract and it might be possible that after all I would be a little superstitious as I do not borrow it to anyone and I think never will. One thing I hate is when people goes visiting other cities and freak out by the idea of being robbed, I do not care much for this but I wish if that will ever happen the thief will let me keep my Montblanc, after all the only valuable thing in my purse.

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