jueves, 7 de abril de 2011

El frío encanto del hormigón en la casa de Paulo Mendes


El hormigón tiene un tacto frío, su superficie es extraordinariamente lisa si se tiene en cuenta su aspecto de piedra rescatada después de una catástrofe nuclear. No tiene la belleza de otras materiales cuando le tocan los rayos del sol y en ciertos países sirvió a la representación propagandística de las dictaduras, sin embargo en manos de los arquitectos creativos se transformó de mil formas y se llenó de expresión. Entre los años 60 y 80 la arquitectura brutalista tuvo un gran auge en Latinoamérica siendo algunos de sus edificios emblemáticos el Banco de Londres de Clorindo Testa, el Palacio Municipal de Quito de los hermanos Banderas Vela, la restauración de los depósitos del puerto de Montevideo de Eladio Dieste, la Fábrica de Pompeia de Lina Bo Bardi o el Teatro Teresa Carreño de Jesús Sandoval y Tomás Lugo.
La casa que con 32 años Paulo Mendes da Rocha premio Pritzker 2006 se construyó en São Paulo tiene ese carácter de rotundidad de los espacios construidos en hormigón pero al mismo tiempo es un edificio sin pretensiones, discreto y acogedor. Quizás por la presencia de una naturaleza exuberante el hormigón tuvo ese gran éxito en Latinoamérica, se produce una combinación curiosa entra las moles de color grisáceo que se “perforan” por varias de sus caras para dejar paso a la fuerte luz y la desbordante vegetación exterior; en vez de haber un choque hay un equilibrio entre la fuerza de los dos elementos, por una parte las aristas industriales del hormigón y  por otra las enmarañadas ramas de los árboles. Pura luz y puro color.
Descubrí esta casa gracias a un artículo de la revista Neo en su edición de Marzo de 2007, lo que más me gustó aparte del uso del hormigón (siguiendo los postulados del Movimiento Brutalista que se tradujo muy bien desde Inglaterra a Latinoamérica); fue la forma simple y práctica en la que se había concebido una vivienda con pequeños paneles corredizos, elementos de obra en hormigón (espacio para librerías, escaleras, mesas, duchas) y ventanas rectangulares para llenar la casa de luz. El techo se ha perforado para permitir una iluminación cenital pero sólo en pequeños puntos sirviendo como fría guarida contra el tiempo excesivamente caluroso.
Algunas personas consideran que el hormigón y en general los espacios industriales son impersonales pero en este caso cualquier objeto podrá disponerse en esta casa sin que esté fuera de lugar, la falta de una tonalidad definida del hormigón, su superficie sin tratar, la distribución racional permiten que el espacio se adecúe perfectamente a cualquier necesidad o decoración, en cualquier caso la luz desvanece la distancia entre el jardín y el interior permitiendo que no haya necesidad de rodearse de objetos cuando la naturaleza es el elemento decorativo principal.
La casa no tiene elementos de seguridad y considerando su ubicación es sorprendente, quizás tiene desde el exterior un aire tan extraño que incluso los potenciales ladrones tienen cierto miedo a entrar pero en realidad creo que la sencillez es lo que les hace despreciar esta casa y seguramente desean más robar otras porque la singularidad de la casa Rocha sobretodo se explica en el contexto de las urbanizaciones latinoamericanas llenas de casas extravagantes que intentan remedar estilos históricos y mostrarse en todo su esplendor matando estas sí cualquier diálogo posible con una naturaleza privilegiada que debe mostrarse en libertad.
Para quienes piensan que el hormigón es frío les diré que apoyarse en una pared de hormigón refugiándose del sol tropical es una bendición. Paulo Mendes construyó esta casa en 1964 pero la fecha no importa puesto que tiene el encanto de las cosas atemporales, de los suelos gastados por la vida de sus habitantes, de los árboles que se renuevan cada año por décadas y décadas indiferentes a los cambios de estilo y política del exterior. De la calidez del sol visto desde el frío acogedor del interior.




*Concrete feels cold and is extremely smooth considering that it has the look of a rescued stone from a nuclear catastrophe. It is not beautiful as other materials and certainly it does not shine like others when it is touch by the sun light. In some countries concrete was used for the dictatorship propaganda buildings but in the hands of creative architects concrete has been transformed producing constructions full of expression. Between the 1960 and 1980 approximately Brutalism had a huge success in Latin America, some of the most important buildings were the London Bank by Clorindo Testa, the Quito Palace by the brothers architects Banderas Vela, the restoration of the Montevideo´s Harbour warehouse by Eladio Dieste, the Pompeia Factory by Lina Bo Bardi o the Teresa Carreño Theater by Jesus Sandoval y Tomas Lugo.
Paulo Mendes da Rocha (Pritzker 2006) built his own house when he was 32 in São Paulo, it has the emphasis of all concrete buildings but at the same time it is discrete, neat and cozy. The presence of such an exuberant nature might be the reason why the Brutalism was so popular in Latin America, it is a peculiar  combination that of the industrial concrete walls pierced in order to let the sun light enter and the green trees, bushes and palms, you would expect a collision instead it is an effective union, the industrial sections and the trees silhouettes. Pure light and color.
I have discovered this house thanks to an article of the Spanish magazine Neo on March 2007, what I like most was (apart from the use of concrete and the brutalism style that was so efficiently achieved here and in other examples translating the experiences from UK to Latin America) the way the space has been conceive practical and simple, with sliding panels, concrete tables, concrete shower cabins, concrete libraries; simple and big windows to illuminate. The light also comes from the roof.
Some people will argue that concrete and all industrial spaces are impersonal but in this case I think you can add any object an it would not look out of place, the lack of a define shade of the concrete, the natural surface of the material, the rational distribution of space make it simply to adjust any need or any decoration, light blurs the division between the house and the garden allowing nature to be the main decoration element here.
This house does not have alarms if you take into account the city where it has been built it make us think that the thieves might be frightened by the strange look it has but seriously thinking the reason might be the simplicity of the house that probably makes them want to assault other “richer” houses instead, that houses that are remake of classic glories and where the big walls really deny any possible dialogue between nature and humans.
For those who think concrete is cold, indeed it is and is a real pleasure to lay your back on a concrete wall while covering yourself on a hot sunny day. Mendes da Rocha built his house in 1964, the date does not matter much as this house has the charm of the timeless things, the floors wear out, the trees flowering year after year along decades indifferent to the outside fashions and politics. It has the charm of the view of the sun light from a welcoming cold interior.



Las fotografías han sido tomadas y modificadas, del reportaje del fotógrafo Schaulin. La fotografía de Mendes da Rocha es de http://www.inhabitat.com/, está sentado en su famosa silla Paulistano creada en 1957 y que también aparece junto a otros muebles de su diseño en su casa. Mendes ya no vive en la casa de 1964 pero sí su familia.

Pictures has been taken and modified from the article shot by Schaulin. The picture of Mendes da Rocha is from http://www.inhabitat.com/, he is seated on a Paulistano armchair designed in 1957 that is also present along with other of his creations in his house. Mendes does not longer live there, but his family does.

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