viernes, 8 de abril de 2011

En las tardes se lee a Paul Auster


Este post no trata en realidad de Paul Auster sino de otra persona, que se llama Antonia. En un pueblo de León, en medio de campos totalmente llanos y en esta época del año de color amarillo, por cuyos caminos pasan los peregrinos que recorren El Camino de Santiago, hay una residencia para ancianos, la residencia está rodeada de una parcela con árboles, una huerta, una pequeña laguna con patos, hay cabras, ciervos. Terrazas acristaladas y varias flores, bancos al aire libre y aún así es un sitio un poco triste, detenido en el tiempo donde no parece que haya otra cosa que hacer más que esperar.
Antonia fue una mujer moderna que condujo su propio coche y administró su negocio hasta no poder ya trabajar, su único hijo murió muy joven y si se encuentra en la residencia es porque ha perdido casi totalmente la movilidad. Hablando con ella me pidió que le acercara un pañuelo desde un bolso que lleva colgado en la zona lateral de su silla de ruedas, dentro del bolso había un libro de Paul Auster, le conté que había tenido la oportunidad de verlo de cerca cuando una amiga me invitó a los Premios Príncipe de Asturias el año en el que fue premiado, hablamos de libros, de arte. Sinceramente Antonia tiene pocas cosas en su vida, el amor de unos nietos que la enorgullecen y sus libros, un montón de libros que tienen en la residencia, que piden para ella y que sólo ella lee. Aunque los libros mucho pueden hacer por nosotros ya aprendí y Antonia me lo confirmó que no te pueden curar de la muerte de aquellos a quienes quieres.

*This post is not about Paul Auster but about a lady named Antonia. In the middle of a little town of Leon, Spain there is a retirement home surrounded by yellow fields where in this time of the year we can see a lot of pilgrims addressing to Saint James cathedral. The house has a green beautiful garden with trees, flowers, vegetables, a little lake with ducks and gooses, some goats and deer. Glass terraces, outside benches and yet it is not a happy place, it seems that the only thing that it is possible to do there is wait.
Antonia was a modern woman who managed her own business and drove her own car in a time where that was not frequent in Spain. Her only son died young and she is not able to live by herself nowadays, for this reason she must stay at the retirement house. While we were talking she asked me to pass her a handkerchief that she kept in her purse on the side of her wheelchair, I discovered in the purse a book by Paul Auster, I told her I have got the opportunity to met him thanks to a friend that invited me to the Prince of Asturias award the year Auster was awarded, we started talking about books. Honestly Antonia has few things left among them the love of her grandsons that make her feel proud and books, lots of books that they order just for her, books only read by her. I already knew and Antonia just confirmed it to me that books can rescue us from some disasters but they are not able to cure the pain of loosing the people we love.


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