viernes, 8 de abril de 2011

La Revolución hará a la reina inmortal


Toda revolución tiene su icono, cuando aún son una promesa de cambio y felicidad producen héroes míticos que guiarán al pueblo en su necesaria transformación. Una de las imágenes más efectivas que he conocido es la famosísima fotografía del Che Guevara realizada por Korda, esa mirada hacia el horizonte, la boina, el blanco y negro elegante, en realidad si uno la mira con detenimiento la triste historia de la Revolución Cubana está ahí, no es una mirada esperanzadora hacia el futuro sino la de un hombre triste (estaba en un funeral quizás por eso) y atormentado, incluso podría ser una mirada ya descreída respecto al esperpento que habían puesto en marcha y que nadie podía imaginar que duraría tantos años costando tanto sufrimiento.
Si hay una revolución que a mi me gustó siempre estudiar es la Francesa, por su lema intenso, limpio, excelente en términos propagandísticos, libertad, igualdad, fraternidad, ¿alguien puede pensar en algo mejor?. Después están los momentos álgidos de la historia, la toma de la Bastilla, las barricadas en París, la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano. La Libertad guiando al Pueblo es uno de esos cuadros que me hacen emocionarme, esa mujer fuerte que coge una bandera y lidera a las hordas harapientas, qué miedo dan las banderas a veces aunque no en ese cuadro. Las repúblicas latinoamericanas fueron contagiadas por este espíritu revolucionario francés y surgió en nuestras tierras otro icono, Simón Bolívar, el Libertador. Sin embargo el hombre que aparece en el Arco de Triunfo en París es Francisco de Miranda*, un icono que no pudo ser y del que nos queda esa pintura de Arturo Michelena, llamada Miranda en la Carraca, llena de una inmensa soledad.
El final de la historia como casi siempre con las revoluciones es atroz y yo nunca llegaba a analizar esa parte, la sed de venganza de la población, las traiciones mutuas, los juicios sin defensa, la guillotina como máquina de matar sin cesar, Napoleón y Waterloo. ¿Qué ha quedado en nuestro imaginario colectivo de la Revolución Francesa? Quizás esa hermosa pintura de Delacroix de la Libertad guiando al Pueblo pero sobre todo una reina, María Antonieta. Una reina destinada a pasar plácidamente su vida en el fastuoso Palacio de Versalles, para morir algún día para regocijo de alguna de sus nueras, pero la Revolución trastocó junto a otras muchas cosas este orden natural. Separada de sus hijos, juzgada por crímenes horribles que no cometió y finalmente guillotinada tras un calvario de humillaciones, la Revolución mostraba su verdadera cara y en vez de ofrecer un retiro digno y discreto a una consorte que nada políticamente podía decidir, en vez de eso los tribunales revolucionarios decidieron orquestar unos juicios ridículos y condenarla a muerte se probase lo que se probase. Al caer la guillotina sobre su cuello y terminar de la forma más extraña la vida de una reina de Francia los revolucionarios le abrieron la puerta de la gloria póstuma de la que ellos carecerían, Marat languidece asesinado por Carlota Corday sin embargo María Antonieta vuelve una y otra vez, una reina frívola que simboliza un tiempo naif  de cortesanos regidos por un férreo protocolo, colores pasteles y una cierta admiración por la vida natural de Rousseau.
Disfruté muchísimo con la película de Sofía Coppola, Marie Antoinette, creo que muestra bien lo que la reina pasó a ser tras la Revolución, una mujer fascinante por haber tenido unos peinados extravagantes, haberse creado un Petit Trianon tan fabuloso como incoherente y una amante del juego, las fiestas, la moda, la pintura, en definitiva alguien en búsqueda de su propia personalidad ayudada por los privilegios de ser la reina de una de las cortes más importantes del mundo. Antonia Fraser ha escrito un libro sobre María Antonieta, bien documentado, riguroso y que se lee rápidamente porque tiene la atracción de las buenas biografías, felicidad, amores secretos, soledad, dificultades, fugas y el triste destino final que todos conocemos. Uno llega a desear que la reina se escape aún sabiendo que es imposible. Un libro que no oculta su admiración por el personaje, pero quién puede culpar a una historiadora que se enamora del sujeto que investiga, ¿quién puede estar de parte de los revolucionarios cuando te paseas por Versalles en medio de los espejos, los saloncitos azules, las sedas reales y contemplas los cuadros de la pintora Vigée-Lebrun?.
Les recomiendo pues varias tardes con el libro de Antonia Fraser acompañado por la banda sonora de la película de Sofía Coppola, con grupos como The Cure, The Strokes, New Order (la versión de Celebration de Joy Division es simplemente perfecta) pero también con una cara B llena de música instrumental excelente de Air, O´Halloran o Scarlatti. ¡Qué vivan pues las revoluciones y algunos de los iconos que se inventan!
P.D: Algunos conceptos del diccionario de la RAE.
Contrarrevolucionario: Persona que favorece o es partidaria de la contrarrevolución.
Contrarrevolución: Revolución en sentido contrario de otra próximamente anterior.
*Miranda merece un post dedicado a él para este fin consultaré al asesor histórico de este blog (mi padre).



*My favorite revolution without doubt is the French one. Her motto is the best ever created, who can improve these three incredible words: freedom, equality and fraternity. And those exciting moments of the history: the Bastille assault, the barricades in Paris, the Declaration of the Rights of Man and of the Citizen. Liberty leading the People is a painting that thrills me, that strong woman all alone guiding the miserable people with a flag in her hand, flags can be frightening sometimes but not in this work of art. The Latin American republics felt the wind of the French revolution and in our land another powerful icon appeared, Simon Bolivar, the Liberator. Although it is Francisco de Miranda the one who´s name is written under the Arch de Triomphe in Paris. Miranda an icon that was not enough recognize, the image we have left is a painting of the Venezuela painter Arturo Michelena that conceived a Miranda sadly alone in a painting named Miranda en la Carraca (Miranda imprisoned)**.
The end of revolutions most of the time is terrible, I didn´t like to analyze the end of my favorite one, the ambitions, the vengeances, the betrayals, the guillotine killing without cease, the trials without defense, Napoleon and Waterloo. What we have kept in our popular culture of the French Revolution? Maybe that beautiful Liberty leading the People or maybe one queen, Marie Antoinette. One queen destined to live and died placidly in Versailles, yet Revolution changed that destiny as other many things. Charged with disgusting crimes she has never committed, humiliated and finally sentence to death by guillotine, the Revolution could offered her a discrete retirement instead they have offered the people her blood showing their real moral values. While Marat has remained in our memories languidly dying by the hand of Carlota Corday, Marie Antoinette was born an icon the moment the guillotine cut off her head. We see her in her Petit Trianon surrounded by pastel dresses and living her own idea of Rousseau philosophy.
I enjoyed so much the Marie Antoinette film by Sofia Coppola, it shows a queen, frivolous for sure, that loved fashion, extravagant hairstyles, gambling, parties, indeed a queen trying to define her personality helped by the privileges of forming part of one of the most important royal families of the world. The historian, Antonia Fraser has written about Marie Antoinette, a well documented book that is interesting as only good biographies can, it has everything necessary: happiness, secret loves, loneliness, troubles, escapes attempts and the terrible end we all know. While reading it we wish she can actually manage to escape her destiny even thought we all know it is impossible. Antonia Fraser does not hide her admiration, we can´t blame her as it is normal that a good historian just fall in love with the subject of the investigation, as a matter of fact who can be on the side of the anonymous revolutionaries while we cross the Versailles palace, looking to the mirrors, her tiny blue cabinet, her gowns or the paintings by Madame Vigée-Lebrun?.
I suggest then the book by Antonia Fraser why not accompanied by the incredible Sofia Coppola´s film soundtrack where you will find The Cure, The Strokes, New Order (a perfect version of the Joy Division´s Ceremony) and also a second CD with instrumental music by O´Halloran, Air or Scarlatti. So I say long life to revolutions! (and some of the icons they create).
**Miranda deserves a post of his own for that purpose I will have to ask the History Consultant of this blog (a.k.a. my father).

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