jueves, 12 de mayo de 2011

El Danzón nº 2





La música es efímera y eso es seguramente una de las cosas que la hace tan perfecta, sólo dura unos minutos, se cruza en cualquier momento de tu vida gracias al coche que pasa, al que se dejó la ventana abierta cuando caminas por una calle o al guardia del museo que tiene una pequeña radio para acompañarle en el décimo paseo entre las obras de arte. La música te divierte, te hace pensar en cosas que has vivido, te estimula, te alegra y te lleva a otros lugares reales o imaginarios. Tengo una colección de canciones que pienso que me encantaría poder oír antes de morir, porque la música debería siempre acompañarnos; por eso también creo que la música es una forma de recordar a quienes se han ido y de los que quizás no pudimos despedirnos. Como la música nosotros somos efímeros, hechos de una mezcla de recuerdos y deseos. La personas como las canciones, vuelven a nosotros de forma inesperada gracias a las fotografías, las cartas, lo que de ellos recordamos y con esos momentos propios y prestados construimos nuestra propia vida.
Cuando oí por primera vez el Danzón nº 2 hace unos dos o tres años instantáneamente esa música me llevó a Venezuela y a ciertos recuerdos personales, la canción es hermosa pero no puedo estar segura de si me gusta tanto por su belleza o por lo que ella me hace pensar. Después de una introducción triste que parece una despedida viene un movimiento ligero, rápido, alegre, muy alegre que es como cuando alguien muere, primero es la tristeza del adiós después el recuerdo de los momentos felices. Este danzón no es para mi un danzón al uso, no es para bailar ni mucho menos, es la historia de una vida entera, en él las notas recrean la lucha, la fuerza, la ilusión, la desazón también la felicidad que efímera, sólo dura unos segundos;  y después cuando se apagan sus notas, el recuerdo. Sin saber entonces muy bien por qué me gusta tanto el Danzón nº 2 de Arturo Márquez lo escucho una y otra vez para aprender a despedirme de quienes nunca quisiéramos que se fueran.
El Danzón es del compositor mexicano Arturo Márquez, que lo escribió en 1994. La versión que oí por primera vez fue interpretada por la orquesta Simón Bolívar de Venezuela, la versión que siempre escucho es esta bellísima interpretación de la Bolívar en  el Proms Festival de 2007 dirigida por Gustavo Dudamel.
(Fotografía inferior propiedad de la BBC. La Orquesta Simón Bolívar en el Proms)


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