martes, 31 de mayo de 2011

¿A quién le importa lo que usted lleve puesto?



Pensando en las recomendaciones y escritos que tratan el cómo debemos vestirnos para una entrevista de trabajo o para nuestros respectivos trabajos e incluso cuál debe ser el vestuario para un festival de música (no cualquier festival por supuesto, Coachella se lleva el primer premio en cuanto a reflexiones textiles) la conclusión es que importa a la gente y mucho lo que lleves puesto.
Así pues la ropa aún a nuestro pesar, nos define, como seres hijos de nuestro tiempo, corriendo en pos de las tendencias que se muestran caprichosas y rápidamente cambiantes, nos definen por adoptarlas primero que nadie, por rechazarlas, por rescatarlas cuando nadie las sigue, hagas lo que hagas siempre estarás catalogado según cómo te vistas. ¿Es esto justo? ¿es realmente vestirse un acto tan importante?.
Cuando pensamos en nuestros ritos cotidianos a los que algunos nos aferramos con obsesión y otros se sienten esclavizados y atrapados en ellos, el de vestirse es fundamental, la frase “es un hombre que se viste por los pies” siempre me ha parecido un poco extraña pero la recuerdo muchas veces cuando me visto para un acontecimiento importante, pienso que nada debe dejarse al azar, así que aunque pretendas que lo que has escogido te cayó encima desde el armario nada está más lejos de la realidad. He comprobado que de forma inconsciente para presentarme a algunos exámenes me puse el mismo vestido, que para viajar llevo a veces el mismo bolso (que no es el mismo si viajo en tren o en avión), que para salir por la noche hay zapatos que sencillamente están prohibidos, en definitiva que no soy quien soy por cómo me visto pero que algo te estoy diciendo de mí con lo que llevo puesto y considero que tú aunque sea involuntariamente algo me cuentas también de ti a través de lo que vistes.
La primera atracción hacia la música es evidentemente la que sientes por las notas o por las letras de las canciones, pero también influye cuando ves fotografías de la gente que las crea, especialmente si hablamos de rock. Cuando empecé a compartir habitación con una completa desconocida en París lo primero que colgué en mi pared fue una gran foto de Maria Callas al lado de otra de Jim Morrison con sus brazos extendidos y sus collares indios, ambas en blanco y negro representaban la fuerza de la personalidad, la decisión para vivir la vida que quieres y el talento a veces (in)comprendido, nadie puede negar que crearon un estilo que o lo amas o lo odias. A la desconocida le pareció inapropiado que yo hiciera convivir a dos personalidades tan distintas pero cuando me fui a otro piso me pidió quedarse con las fotos, habían cobrado también para ella un significado las personas fotografiadas y lo que sus atuendos y actitudes decían.
Entonces si somos lo que vestimos ¿cuántas personas podemos ser al cabo del día, de una vida entera?; en esencia siempre los mismos, sólo que dejando traslucir lo que sentimos o el momento por el que pasamos. Las culturas de cada país, los períodos históricos, el arte están impregnados de las modas, una de las cosas que más me gusta de los artistas del Renacimiento es que en la reivindicación del ser humano como centro de todas las cosas se atrevieron a que las escenas religiosas estuvieran protagonizadas por los hombres y mujeres de su tiempo, vestidos como los hombres y mujeres de su tiempo, desafiantes y siendo conscientes de la ruptura con la historia que estaban protagonizando, porque cuando formas parte de un cambio tan importante tienes una responsabilidad. Algunas pinturas no trataban ya de la moda sino de lo que somos en realidad, carne y huesos, perecederos pero libres.
Cuando ves a alguien después de mucho tiempo incluso años puedes seguir reconociendo su estilo, por pequeños detalles incluso, y por eso sabes que sigue siendo la misma persona que conociste y frecuentaste. Se lleve lo que se lleve lo importante es llevarlo con dignidad, ser siempre tu por encima de las tendencias, reconocerte tu por encima de lo apropiado y lo que recomiendan. Vayas a la entrevista de trabajo o al concierto algo de ti tiene que estar en los dos atuendos, un detalle, una concesión hacia lo que eres y serás siempre vistas lo que vistas, le importe a quien le importe…y claro que importa.


















*Thinking about those essays and articles that suggest us what to wear for a job interview or for a music festival (Coachella is obviously the one that inspires the most when fashion is the question) the answer is that people cares and even a lot who wear what.
Therefore clothes define who we are even if we don´t want to, we are the sons of our time, running in order to catch the tendencies which are more and more arbitrary and moveable, we are catalogued for being the first ones to follow them, for being the last one on adapting them for being the ones who rescued them, no matter what we do we are at the end classified. Is this fair? It is dressing such an important act?
When we realize our daily rituals, for some an obsessive pleasure for others an slavery, getting dress is one of the most important ones. Even if you try to convince yourself that you are just wearing “what you have found on the closet” that phrase is never really truth, specially when some event means something in your life and all details have to be taking into account. I have found out that I had wore the same dress for some exams, that I use to wear a particular purse when travelling (which is not the same when travelling by plane or by train), so I have concluded that I am not what I wear but definitively I am telling something through my clothes and I am sure you too are telling me something about yourself through your clothes.
When you are attracted to some kind of music notes and lyrics are important, but also you feel a certain attraction if you see pictures of the musicians, specially if we are talking about rock stars. When I started sharing a room with a complete unknown girl in Paris I have hanged in my side of the wall two big black and white pictures, one of Jim Morrison with his Indians necklaces and his naked arms opened and another of Maria Callas in a black elegant dress, my room mate found that inappropriate but for me they reflected the strength of a define personality, the power to chose the life you want, the sometimes (un) comprehended talent, when I moved to another apartment my roommate asked to keep the pictures because after all she has found out a meaning in the attitudes and clothes of Callas and Morrison.
So if we are what we wear how many persons are we at the end of the day? At the end of an entire life time?; essentially the same, just our feelings and the sensations of the moment we live, change. Local cultures, historical periods, art are impregnate of fashion, one of the things I most admire of Renaissance art is that importance of human being as the centre of all things, and the representation of religious scenes with the faces of the women and men of the time, dressed as the women and men of the time, being conscious of breaking-up with the past. Some pictures went forward showing humans naked, being what we all are, only flesh and bones, fragile and free.
When we meet someone after some time, even years, we are normally able to recognize the person in the style, in little details, so over the suggestions, over what it is appropriate no matter what we wear we should do it always keeping our dignity, being faithful to who we are, we are the same person who goes to a job interview or to a music festival and we keep that personality through little things, little details, over the clothes we are wearing we are who we are and people do care.




A algunas personas no podemos separarlas de sus distintivos: Katharine Hepburn y sus trajes masculinos, los Joy Division (sin Ian Curtis después los New Order) y sus camisas, la escritora Isabel Allende y sus chales, Marilyn Monroe y su corto pelo rubio, la diseñadora Carolina Herrera y sus camisas blancas, Martin Luther King y sus elegantes trajes, la corresponsal Rosa María Calaf y su pelo rojo con mechón claro, Emmanuelle Alt y sus blazer con hombreras, Jim Morrison y sus collares, pantalones de cuero, Maria Callas sin sus joyas.
Las dos pinturas son detalles de obras de Antonello da Messina, una de ellas posiblemente un autorretrato.


Some persons cannot be separate from their symbols: Katharine Hepburn and her male suits, Joy Division (without Ian Curtis New Order) and their shirts, writer Isabel Allende and her shawls, Marilyn Monroe and her short blond hair, designer Carolina Herrera and her white shirts, Martin Luther King and his suits, Spanish correspondent Rosa Maria Calaf and her red hair with a clear lock, Emmanuelle Alt and her shoulder padded blazers, Jim Morrison and his necklaces, leather trousers, Maria Callas never without her jewelries. 
The two details of Renaissance paintings are from Antonello da Messina one of them possibly a self-portrait.

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