lunes, 6 de junio de 2011

Ana Karenina



Lo mejor de haber leído Ana Karenina fue que sorprendentemente yo no conocía el final, a pesar de ser una amante de la literatura rusa hasta hace poco no me había decidido a leer uno de sus más famosos títulos. Pensé de forma prejuiciosa que sería una desgarrada historia de amor clásico, no lo es o al menos no en la forma en la que uno se espera. Dentro de Ana Karenina aparte de una historia o varias historias de amor hay todo un mosaico de tipos humanos, fundamentalmente personas que intentan adaptarse a las circunstancias que les tocan vivir, se debaten entre el deseo y el deber, entre la convención y la rebeldía. Se tratan las auténticas preocupaciones del ser humano; el amor, la muerte, la búsqueda de la felicidad, la familia, el futuro. Todos los personajes tienen algo que te atrapa, que te hace comprender sus acciones incluso aquellas más reprobables. Ana Karenina no es el único personaje fascinante que dispuesta a empezar una vida diferente cree de forma ingenua que podrá modificar las consecuencias en su favor, Levin es el otro gran personaje de la historia, de forma paralela a Ana Karenina cree también ingenuamente que el trabajo en su granja, el cumplimiento del deber, le ayudarán a olvidar el amor, por el que se arrastrará hacia los encuentros sociales que tan extraños le resultan, por el que descubrirá la destrucción de los celos. Esteban Arkadievich, hermano de Ana Karenina, su esposa Dolly y su hermana Kitty, Karenin y fundamentalmente el conde Vronsky a través de sus relaciones con Levin o Ana, de sus sentimientos y preocupaciones, completan el relato de un tiempo y sus circunstancias, el fin de una forma de vivir y de un tipo de sociedad en el que las costumbres tenían un peso inexorable.
El inicio de la novela, muy conocido, es una frase incontestable “Todas las familias felices se parecen unas a otras; pero cada familia infeliz tiene un motivo especial para sentirse desgraciada”. Tras la lectura de Ana Karenina se comprende que no hay familias felices, sólo familias y que las personas intentan ser felices de la forma en la que les han enseñado a serlo, aferrados a unas creencias, a unas formas de ser, incluso a unas ideas fijas o por el contrario yendo a contracorriente, desafiando las normas, persiguiendo sólo sus deseos, mi conclusión es que puede que la felicidad consista en no hacerse demasiadas preguntas y en asumir que jamás está exenta de sufrimiento.
El fin de la novela tiene unas frases que son una conclusión hermosa de la historia; “Me sentiré irritado  como antes…seguiré discutiendo lo mismo, expresaré inadecuadamente mis pensamientos…Todo como antes. Pero a partir de hoy mi vida, toda mi vida…no será ya irrazonable…” las últimas frases no las he copiado para no estropear el final a quienes no la hayan leído. Ana Karenina fue publicada íntegra en 1877 pero los sentimientos de sus personajes son los propios de cualquier ser humano, aún hoy y siempre.




*The best thing of having read Anna Karenina is that surprisingly I didn´t know the end, even though I am a Russian literature lover I have not decided until recently to read this famous novel. I have always thought that Anna Karenina was a typical tragic love story, it is composed of some intense love stories but is deeper than that, it has a complete collage of human types, the stories of people that fight to adapt themselves to the circumstances of their time, they doubts between their desires and responsibilities, between social conventions and rebellion. The novel is about the real concerns of human beings; love, future, death, family, the search of happiness. All characters have something special, it is understandable the things they do, even the reprehensible acts. Anna Karenina it is not the only fascinating character, she who tries to change adverse consequences in an attempt to change her life, has a parallel in Levin, a man who takes shelter in his duties, his farm work, trying that way to forget love, a feeling through which he will experiment jealousy and be drag to social environments where he finds himself strange. Stepan Arkadyevitch, Anna´s brother, Dolly his wife and Kitty, Dolly´s sister, Karenin and especially Count Vronsky, all of them around Anna or Levin, through their own feelings and worries, complete the story of a time and its circumstances, the end of an era and of a society where customs were inflexible.
The very popular beginning of the novel is a truthful phrase “Happy families are all alike; every unhappy family is unhappy in its own way”, after reading Anna Karenina you understand there is not such a thing as happy families, there are only families, and essentially people who tries to be happy in the way they have taught to, attached to some customs, to some ideas, or on the contrary some tries to break with everything, to be faithful only to themselves, following only their desires. My conclusion is that happiness might consist in not making ourselves too many questions and accept that it is never exempt of suffering.
At the end of the novel some final phrases resume well all the complex feelings of the story, “I will feel irritated as before…I will argue the same, I will express inadequately my feelings. All the same as it was before. But from now on, my life, all my life…will no longer be unreasonable…” I have not copied all the final phrases to keep the secret to those who have not yet read the novel. Anna Karenina have been published entirely in 1877, but the feelings the story describes are the same today, and ever.


Además de los profundas sensaciones que describe, Ana Karenina, te permite viajar al Moscú y al San Petesburgo de finales del siglo XIX, con sus coches de caballos, abrigos de piel, salones, fiestas, grandes casas. Ana Karenina es descrita como morena, seductora y siempre con unas manos llenas de anillos. Las fotografías que he escogido para esta entrada (en blanco y negro) son: Princesa Ira Von Furstenberg fotografiada por Cecil Beaton en 1955, Escaleras del teatro y Tranvía girando de Alxander Rodchenko de inicios de los años 30.

Apart from the deep sensations Anna Karenina makes you travel to the Moscow and San Petersburg of the end of XIXth century, to the carriages, the fur coats, the ballrooms, the parties, the mansions. Anna is described as dark-haired, seductive and with hands full of rings. The pictures I have chose for this post (in black and white) are: Princess Ira Von Furstenberg photographed by Cecil Beaton in 1955, Theater squares and Tramline turning by Alexander Rodchenko in early 30´s.

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