viernes, 2 de septiembre de 2011

El Sueño del Celta











Mario Vargas Llosa es, antes de que lo certificara un Nobel, uno de los mejores escritores en lengua castellana, desde la Ciudad y Los Perros, Conversación en la Catedral hasta La Fiesta del Chivo o las Aventuras de la Niña Mala, como todo creador nos ha ido introduciendo en su mundo y en sus inquietudes, a pesar de haber leído casi todos los libros que ha escrito y leer cada domingo la columna que escribe para el El País, los libros que más me han aclarado los orígenes de su literatura, sus luces y sus sombras han sido La Tía Julia y el Escribidor y el Pez en el Agua, particularmente en este último nos acerca a su período como candidato a la Presidencia de la República del Perú, una aspiración legítima y lógica cuando eres ciudadano de un país con tanto por hacer, algo que quizás los intelectuales de otros países no puedan entender o consideren sólo como un deseo de adquirir prestigio social. Para entender la atracción por la política en los países latinoamericanos hay que haber vivido en alguno de ellos y haber asistido a las miles de promesas no cumplidas, de oportunidades perdidas, a la gran riqueza material que se pierde en las aventuras empresariales de los que están cerca del poder; pero cuidado como nos advierte Vargas Llosa con la complacencia para con nuestros errores y con nuestro pasado, cuidado con las políticas populistas que tienen en el pueblo (¿qué pueblo?) su símbolo y que por el pueblo cercenan derechos, acaban con cualquier iniciativa privada, cierran fronteras y nacionalizan recursos para ponerlos al servicio de no se sabe muy bien quien. Así, se podrá estar en mayor o menor desacuerdo con el escritor pero su intención real de querer un Perú mejor, su defensa a ultranza de la libertad, de los derechos humanos, hacen que sus posturas políticas al menos estén apoyadas en sólidos argumentos, no basta con querer que el “pueblo” gobierne, las políticas populistas le han hecho un daño enorme a los países latinoamericanos y los caudillos con los que el pueblo se obnubila no han sido más que sátrapas medio locos que han arruinado a sus países, pareciera que Vargas Llosa en sus últimos libros desea desentrañar los misterios de la personalidad humana, acercándose a hombres con existencias singulares. La Fiesta del Chivo es la historia horrible de Trujillo y de la República Dominicana bajo su mando, El Paraíso en la Otra Esquina retrata la existencia de Paul Gauguin y de Flora Tristán, dos soñadores, dos inconformistas, el recuerdo que tengo de este libro es la imagen de playas perdidas, la sensación de aire fresco, un sentimiento de libertad.
En El Sueño del Celta el tema es el viaje personal de Roger Casement irlandés nacionalista que después de descubrir el horror del Congo y del Putumayo empieza a darse cuenta que su propia patria no es más que un territorio colonizado. Esto es lo importante del libro, están los relatos sí apoyados en la investigación histórica de Vargas Llosa sobre las torturas de los explotadores de caucho a los negros del Congo Belga y a los indios del Putumayo en el Perú, pero sobre todo es la historia de transformación de un hombre que cruza el mundo para encontrar aquello que le une con su tierra de origen, un ciudadano cosmopolita que abre los ojos a los problemas de su región. A veces hace falta esto, como el propio Vargas Llosa tras una etapa en París, alejarte de tu país, idealizarlo seguramente y volver, intentar ser solución y no causa de los problemas, equivocarse pero por lo menos atreverse a soñar.
Roger Casement acusado de traición y ahorcado en Londres, seguramente su último pensamiento volaría hacia las costas de Connemara, la ciudad de Galway, los campos cercanos a Cork, a su amada Irlanda. Así también he leído a Vargas Llosa explicar como se mueve por el mundo sin que nada del mundo le sea ajeno, pero en cualquier lugar le sobresalta el recuerdo, la noticia, cualquier tema del Perú y no puede más que sentir que eso le toca especialmente, es un sentimiento con el que me identifico, no sé si es porque has nacido allí, no sé si es porque parte de tu historia familiar está allí, no sé si porque te lo inculcan o es porque es algo inevitable y fatal, lo puedes odiar en la misma medida que lo amas pero lo que es seguro es que el sitio de donde eres, eso que es la patria te acompaña donde quiera que vas.
Los restos de Roger Casement fueron finalmente enterrados en Irlanda, en una Irlanda ya República y libre como él había soñado.



*Mario Vargas Llosa is without discussion one of the biggest names of literature in Spanish, from his earliest The City and the Dogs, Conversation in the Cathedral  to his latest The Feast of the Goat or The Bad Girl, as any other artist he has been introducing us in his personal world and his worries, even though I have read almost all of his books and I follow his Sunday column in an Spanish newspaper the works that have discovered me best the real personality of the writer have been Aunt Julia and the Scriptwriter and A Fish in the Water, especially through this last one he tell us the story about his political ambitions when he presented himself to be elected president of Peru, coming from a country where there is so much to do and to change it is logical that Vargas Llosa desired to promote that change from a political occupation, some intellectual coming from other countries saw this a a desire for prestige though. However to be able to understand the possible attraction towards politics in Latin-American you must have lived in one of the Latin-American countries where you would have to face the thousands of not fulfilled promises, the wasted resources, the lost opportunities, and still be aware as Vargas Llosa points out of the populist, we must be prevented against the indulgence to ourselves and our past, be aware of those who do everything in the name of the people (what people?) and in their name erase rights, close borders, suffocate any private initiative and offers national resources to nobody knows exactly who. So you can agree more or less with Vargas Llosa but his truth desire of a better Peru, his strong defense of human rights, his commitment to freedom are the best arguments to his proposals, the populist solutions have not been solutions at all, the people have been fascinated over and over again by illuminated men who at the end were just tyrannical and erratic; it seems to me that lately Vargas Llosa is preoccupied in getting close to the essentiality of human nature by investigating the story of real characters, as in the Feast of the Goat who narrates the terrible era of Dominican Republic under the commandment of the sadist Trujillo, then in The Way to Paradise he tells us the fantastic life of Paul Gauguin and his relative Flora Tristan, two dreamers, two rebels, this book has left me images of solitary beautiful beaches, a fresh air blow, the feeling of freedom.
The Dream of the Celt is the personal journey of Roger Casement an Irish that goes from the Belgium Congo to the Putumayo in the Peruvian Amazonia to Ireland, his land. The story is based on the real testimonies of Casement and others about the tortures made by the rubber enterprises to the Africans in Congo or the Indians of Peruvian Amazonia, but the most important thing is the transformation suffered by Casement himself that wakes up to the reality of his mother land, Ireland, and found out his country it is also a place exploited by colonialist. Sometimes it is necessary to travel away and back to our countries to see their problems in perspective, it is necessary to live abroad and come back trying to find solutions, daring to dream another future is possible.
Roger Casement has been charged for treason and was condemned to be hung, in London, away from his land, his last thought might be to the coast of Connemara, the fields nearby Cork, the city of Galway, his beloved Ireland. I have read that Vargas Llosa a citizen of the world to whom nothing seems to be strange in any country has an especial reaction towards anything, any news, any reference to his country Peru, I perfectly understand this, I do not know if it is because we are taught that way, because we were born there, or because the story of our family is connected to our countries but the thing is you carry your homeland with you whenever you go, you can hate her as much as you love her.
Roger Casement has been finally buried in Ireland once it became a free Republic as he has dreamed.

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