miércoles, 9 de noviembre de 2011

Las Uvas de la Ira / The Grapes of Wrath



Primero ví la película de Las Uvas de la Ira dirigida por John Ford mucho antes de leer el libro que por una razón o por otra no abrí hasta hace unas semanas. Ví la película con mi hermana en un extraño ciclo de Derecho y Cine (¿o era Derecho, Cine y Derecho de la Competencia que era lo que mi hermana estudiaba en la Universidad de Lovaina?), me gustó más de lo que podía imaginar y sobre todo me quedó grabada la imagen de Henry Fonda como Tom Joad, para mi ya inseparables uno del otro. Cuando ví la película era la primavera del año 2007, lejos parecía estar la crisis que ahora vivimos. Las Uvas de la Ira eran el relato de un tiempo terrible pero que estaba superado, el crack bursátil del año 1929 y sus consecuencias, las fotografías de Dorothea Lange hechas película, la fragilidad del ser humano expuesto a las leyes irracionales del mercado, el desamparo y la injusticia te hacía reaccionar después de haberla visto, pero la historia en sí, la lucha por la supervivencia de unos campesinos desterrados de sus tierras y reconvertidos en recolectores de fruta trashumantes no tenía mucho sentido en el mundo de 2007, yo pensaba que en un país civilizado y con un estado de derecho no podría nadie ser despojado de sus tierras por un banco, echado a las calles sin garantías y explotados por cualquier empresario sin poder contar ni siquiera con una mínima ley laboral.
No sé si es tanta lectura de análisis económicos que se contradicen uno al otro, tanto periodista con cara falsamente compungida hablando de la tragedia griega o simplemente la costumbre de mirar al pasado para entender un poco lo que puede traer el futuro pero el caso es que saqué el libro de la estantería y empecé Las Uvas de la Ira. La traducción que leí era bastante buena, no puedo decir de quien es porque mis pertenencias están ahora mismo metidas en cajas, pero gracias a ella pude disfrutar de un libro que se intuye muy bien escrito en su lengua original. Desprende indignación, precisamente el sentimiento que engloba a tanta gente ahora mismo alrededor del mundo, ira, evidentemente, contra las injusticias y lo que somos capaces de hacernos unos a otros sólo por codicia. La tragedia de la crisis es la pérdida como les sucede a los Joad de lo más preciado que tenemos, la identidad, la familia, nuestro lugar en el mundo, lanzados lejos de su tierra experimentan el rechazo total de otros, por ser pobres, por no tener trabajo, por no tener un techo. Tom Joad dice “nosotros somos la gente”; y así nos ven los mercados como una masa a la que no se le presta mucha atención. Secretamente creo que deseamos que la crisis termine para salir como antes, gastar como antes y creer que la vida era como antes, pero ¿no debería este problema llevarnos a hacernos preguntas sobre todo, sobre nuestras formas de producción, nuestra formación, nuestras políticas, nuestro modelo de crecimiento?. ¿Dejar las grandes decisiones en manos de los políticos y la famosa economía de mercado nos hará sociedades más justas? ¿La solución es una interminable reunión de asambleas por todo el mundo?  Si salimos de la crisis ¿saldremos corriendo a ponernos hombreras y mostrar que volvemos a estar en la cresta de la ola o revisaremos lo que la economía puede hacerle a la “gente”?.
Es curioso que precisamente los Joad se dediquen a buscar trabajo recolectando algodón, melocotones, ahora que los alimentos suben exageradamente de precio y que las materias primas son en apariencia la salvación de nuestra economía, la de un mundo que ha abusado de su naturaleza y que no ha reflexionado lo suficiente sobre su ira.
Leer Las Uvas de la Ira es ser partícipe de la desesperación de las familias por cumplir sus sueños, bien modestos, una casa, una escuela para sus hijos, trabajo, comida diaria, ropa para vestirse con dignidad, permanecer juntos. Es además tener la terrible certeza de que las cosas pueden estar mal y aún peor con lo que la mejor decisión es ser todo lo solidarios que se pueda.



*Before reading the novel I have saw first the movie, directed by John Ford, as part of an strange cycle of Movies and Law (or was it Movies, Law and Competition Law because this was the area of study of my sister in Louvain University where we saw the film?), I already had the book but not read it just a few weeks ago. I liked the movie a lot, even more than I could imagine and from then on Henry Fonda and Tom Joad are for me the same person. When I saw the film we were living the Spring of 2007, the so famous actual crisis was or seemed to be far away. The Grapes of Wrath was a wonderful story of families surviving to the consequences of the 1929´s crack, Dorothea Lange´s pictures made film, neglect and injustice made you react to the story but the situation described, the struggle of a family to survive without a house, without a job, away from their land, was in fact strange to us. I thought that in our modern democracies no family could be thrown again from their own land, send to the streets to fight for a job with almost no protection from the law.
Maybe because the economist seem to contradict each other, maybe because I do not believe in what journalist are saying, maybe because it is necessary to study the past to understand the future I started reading few weeks ago, The Grapes of Wrath, a well written book that has indignation, a feeling common to a lot of people worldwide, wrath, evidently because of the terrible things humans are capable to do to each other just for greed. The worst of the crisis we are living is loosing the most valuable things we have, our identity, our place in the world, the Joads suffered from that and were humiliated for being poor, for not having a job, for being homeless. Tom Joad said we are the “people” but that is exactly the way the markets see us, an abstract mass they do not care for.  I think we secretly hope the crisis end to go and travel as we did before, buy things as we did before, live the life as we did before but…shouldn´t we question our system, our society, our way of producing, of growing, our politics, our education?. Leaving the big decisions in the hands of the markets and politicians will make us a better society? Are the endless popular assemblies the answer?. If we get out of this crisis will we run and put on our shoulder pads as we did before or we will think about what the economy has done to the “people”?.
It is funny that the Joad tried to work precisely collecting fruits when nowadays the prices of the food are climbing and the possible salvation are the raw materials, we have exploited a nature that could give us all and we have not think carefully about our own rage.
Reading The Grapes of Wrath is sharing the desperation of families to get their dreams come true, humble dreams that is, having a house of their own, education for their children, food to eat every day, a job, clothes to be dressed properly and stay together. It is also a lesson that things are wrong and can always turn worst so the only choice is to be as generous with each other as we can.



Todas las fotografías son de Dorothea Lange / All pictures are from Dorothea Lange

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