domingo, 29 de enero de 2012

Nos gusta que nos hagan pasar miedo en serie. American Horror Story



Disfrutar del miedo controlado que te produce ver una película es una de las cosas más emocionantes para los seres humanos. Girar la cabeza después de ver películas de terror cuando se oye como cruje la madera en casa o encender las luces por todo el pasillo y las habitaciones son el recuerdo que nos llevamos después de una buena sesión de cine de miedo. ¿Cómo no desear entonces una ración de sustos semanal?, fantasmas, psicópatas, misterios sin resolver, historias de terror que no se agotan en 90 o 120 minutos sino que quedan en suspenso y vuelven en unos cuantos días. Esto es American Horror Story, cuyos primeros capítulos de forma obvia y consciente introducen los elementos característicos de las más famosas películas de suspenso, la música de Psicosis o Vértigo, conspiraciones en torno a un embarazo como en La Semilla del Diablo, gemelos que aparecen sin motivo al estilo del Resplandor, ecos de la Profecía y del Exorcista y muchas otras referencias, cada uno encontrará la suya. Este uso un poco descarado de los personajes, tramas y ambientes que han resultado tan exitosos en el cine de terror así como de los que forman parte del imaginario colectivo de cualquier país (los fantasmas, aparecidos en el espejo, los personajes demoníacos, criaturas medio humanas medio animales); por una parte atrae al espectador conocedor o aficionado al género que revive lo que ya ha experimentado y por otra introduce en el género a los que no hayan visto ninguna de estas películas y que por primera vez se encuentran con este tipo de escenas.
Los elementos básicos de toda buena historia de miedo, sea de la Literatura sea del Cine, están presentes en American Horror Story, el más importante la casa, con recovecos, un montón de habitaciones, un sótano (por supuesto), una casa un poco siniestra pero fascinante con unos vitrales magníficos y pinturas inquietantes. También tiene personajes que nos fascinan por su físico, por su aparente inocencia y que despliegan toda su maldad y fantasmas que aparecen y desaparecen a conveniencia. Los flashbacks iniciales nos presentan fragmentos de la historia que están asociados a la casa y toda la serie se desarrolla en ese universo paralelo que ya no sabemos si ni siquiera es real o la pesadilla que no cesa de una familia de psicóticos. Los capítulos finales son una sucesión de escenas increíbles incluso tratándose del género de que se trata, pero como ya el espectador está totalmente intrigado por lo que ocurrirá con todos esos fantasmas que se mezclan con los vivos y todo los malos que se enfrentan a los buenos, es imposible no seguir viendo como terminará la historia y cómo acabarán todos los personajes que hemos ido conociendo.
Creo que American Horror Story está hecha por gente de mi generación porque es indudable la influencia de la música, los vídeos y el cine de los noventa, el inicio de los créditos le debe mucho a Nine Inch Nails y sin el Sexto Sentido no se puede explicar tan fácilmente esa convivencia “natural” entre vivos y muertos, muertos que por cierto se ven mejor que cuando estaban vivos y que escuchan, algunos, a Nirvana.
Creo que no la volvería a ver pues perdería todo el encanto, pero disfruté desde el primer capítulo al último de American Horror Story como si fuera una excelente película de terror.



*One of the best things of horror films is the controlled sensation of fear they produced on us, some days after seeing one of these films we might turn our heads when hearing a strange noise or go through our houses turning on all lights. Who would not love to extend this feeling? How if you could feel this sensation once every week? This is what American Horror Story is about, a suspense that does not end. From the first chapters this series gets the attention of the audience with elements from others horror stories, they use the music from Vertigo and Psycho, the twins of The Shinning, the atmosphere of Rose Mary´s Baby, characters like those of The Exorcist or The Omen. This obvious use of others stories success allows fans to get caught by the series and for the non familiarized offers a summary of the most significant horror films.
The basic elements of all good horror stories, those of Literature or Cinema, have been used in American Horror Story, essentially the house, a big sinister house, with hallways, hidden rooms, a basement (naturally), impressive stained glass windows and tortured paintings on the wall. Ghosts that affect to be innocent lost souls and show they fascinating evil character. The opening flashbacks of every chapter introduce the audience to the different fragments of the story of the house, a parallel universe with its own rules, at the end the twists of the events are unbelievable even for the context of the series, but you are already so caught by the plot and intrigued that you can stop watching until the end in order to know what happens with all those humans living amongst the ghosts of the dead, to all the good ones who have to fight the evil ones.
I would say American Horror Story has been made by people of my age, the influence of the 90´s is notorious, the credits are inspired directly by Nine Inch Nails, without the Sixth Sense the coexistence of the dead and the living will not be explained or by example the ghost, who by the way look much better dead than when they were alive, have some especial tastes, one of them listen to Nirvana.
I will not see it again because it will lose all its charm but I enjoyed American Horror Story from chapter one to the end as it would be a long fantastic horror film.

En la fotografía final mis personajes favoritos en una escena un poco al estilo de Los Otros.
The last picture shows my favourite characters in a scene typical of The Others.

martes, 17 de enero de 2012

Mudanzas


Si no había vuelto a escribir en este diario particular es porque una mudanza me ha dejado sin internet durante más de un mes, gracias a la eficiencia de dos compañías telefónicas, por el momento nadie me ha enviado una carta de disculpas pero prometo que si la recibo no les guardaré (demasiado) rencor. Pero este blog no trata de política ni es un servicio para el desahogo de consumidores y usuarios…no trata de política, al menos no directamente, porque cuando la política y la cultura se tropiezan, cuando el cine y la política se enemistan entonces tengo excusa para hablar de política, porque seamos claros, lo personal es político y eso va mucho más allá del Movimiento Feminista que creó la frase.
Así que este post trata de Mudanzas pero no de la mía que se resolvió rápidamente en una mañana, las Mudanzas son las que se refieren a la política y en concreto la que ha afectado al Festival de Cine de Gijón, no conozco personalmente ni tan siquiera sabía el nombre del Presidente ahora destituido, pero del Festival puedo hablar con conocimiento de causa porque he sido asidua suya desde que me mudé a Gijón en el año 97. Si algo ha hecho de Gijón una pequeña ciudad especial y de la que sus habitantes nos sentimos orgullosos (aunque yo ya no viva allí) es de su variada y rica oferta cultural, fuera de los tópicos de la tierrina como la sidra y los bollos preñaos en Gijón hay o había exposiciones para todos los gustos, varias interesantes a lo largo del año, conciertos, encuentros, jornadas y un Festival de Cine único en toda España y seguro que de los más arriesgados de Europa. Ir al Festival de Cine de Gijón era un espectáculo aún antes de entrar en la sala, la gente que hacía cola venidas de todas partes o del propio Gijón no sé si se disfrazaban para el evento pero no se veían igual durante el resto del año, Gijón era moderno, era superficial, era pedante incluso pero era original, diferente e intelectual. Paralelo a los múltiples ciclos de cine había entrevistas, conciertos, exposiciones y un aire de fiesta postmoderna que hacía olvidar el frío y la lluvia. Uno de los carteles del Festival me acompaña enmarcado en mi casa, guardé hasta que las mudanzas me lo impidieron varios de los programas de mano, busqué después las películas que me había perdido porque las entradas estaban agotadas.
No todo era perfecto en el Festival, no todas las películas eran buenas, pero es que no hay nada perfecto y la felicidad está en la experimentación, en la búsqueda. Asumir la dirección del Festival de Cine menospreciando el trabajo anterior es una torpeza aparte de una mezquindad, debe reconocerse la excelencia del Festival de Cine de Gijón que ha hecho de una pequeña ciudad costera en el norte de España un referente para lo que un Festival diferente y realmente de vanguardia debe ser. El Festival no necesita “abrirse” a nadie, las entradas se agotaban siempre y por otra parte cuando se habla de cultura, de arte, de creación, no se habla sólo de entretenimiento sino de participación y del necesario esfuerzo que el espectador debe hacer, en eso radica el reto y el placer de disfrutar de lo que tenemos que desentrañar, averiguar por nosotros mismos.
El Festival cumplía con sus objetivos, era original, ingenioso, especial pero sobre todo era rentable, no creo que con sus propuestas la nueva dirección pueda lograr eso mismo, hacer posible que la “masa” se acerque a ver no lo que tu quieres que vean sino lo que aún se encuentra en proceso de gestación.
Muda el Festival de Cine, mudan muchas cosas en la cultura, sólo pienso que mientras quede el refugio de los libros podremos siempre escapar a la mediocre realidad en las que los mediocres pretenden que todos vivamos. Porque al igual que lo personal es político el conocimiento, que no la mera información, es poder.
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