viernes, 10 de febrero de 2012

Merveilleux The Artist



The Artist es una película bien hecha, bonita, con final feliz, un hermoso homenaje a los inicios del cine, cuando éste proyectaba una mirada asombrada sobre sí mismo, los gestos eran exagerados para introducir al espectador en las escenas y la influencia del teatro era total, cuando las historias eran sencillas y directas (con sus excepciones) y la función primordial era entretener.
Ver The Artist en medio de la tormenta actual es un recordatorio de que todo tiempo pasado seguramente fue peor y de que no es simplemente la nostalgia de otros tiempos lo que nos llevará a superar estos, que hace falta la acción, la toma de postura, la búsqueda de nuestro propio final feliz. Si yo hubiera escrito el guión The Artist le hubiese dado un final trágico y cualquier encuadre se hubiera parecido más a Ciudadano Kane y sin embargo su director Michael Hazanavicius opta por escenas llenas de un humor sencillo, tierno, sus actores tienen unas sonrisas amplias y sinceras y el final ya lo dije es feliz, muy feliz, como sólo puedo serlo en el cine. No voy a ocultar que me molestan las sonrisas sin venir a cuento, las historias optimistas con sello Disney pero es que The Artist tiene la peculiaridad de hacerte sonreír aunque no quieras y de hacerte reflexionar sobre cosas profundas aunque sea a través de bromas humildes. Una de los parlamentos más simples pero también más sinceros de esta película refleja el diálogo entre el protagonista y su mujer, ésta le dice -no puedo más soy una infeliz- y el protagonista con una hermosa sonrisa le dice -como la mayoría de nosotros-. Y ahí está todo el quid de la cuestión nadie dice que tengas que salir por las mañanas con la sonrisa en la cara suspirando feliz por el inicio de un nuevo día bajo un sol resplandeciente, tan sólo sal.
The Artist tiene momentos que me recuerdan a Vertigo, a Ciudadano Kane, al Gran Dictador, a Sunset Boulevard (El Ocaso de los Dioses), tiene un vestuario precioso y bien hecho, unas escenas hilarantes con las que te ríes de verdad y aunque se desarrollan en la transición de los años 20 y 30 cuando Hollywood era Hollywoodland no tiene ese artificio extraño de algunas películas historicistas. Es simplemente una bonita historia hecha con una ciega confianza en el efecto que el cine tiene sobre la gente, en el poder hipnótico de las imágenes y la verdad de los gestos y las miradas de unos buenos actores, con una música (y cómo no tratándose de una película muda) que no sobra nunca y que es junto a las imágenes parte del guión. Y sin embargo… lo que más me gustó de la película es que no es un ejercicio histórico, arqueológico pudiéramos decir, sino una película de hoy, con los recursos de hoy, los movimientos de cámara de hoy, la tecnología de hoy que recupera la simplicidad de las historias bien contadas porque eso funciona desde siempre y para siempre.


*The Artist is essentially a beautiful film and saying this is like saying it has nothing else, but what I mean is that The Artist is a beautiful and simple homage to cinema, to the beginning of film industry when the stories were clear and direct (with exceptions of course), when the actors had to play their role with exaggerate faces, when the theater was the reference, when the main thing was to entertain.
Seeing The Artist in our times is a reminder that any time past for sure was worst and looking back all the time will not help us to resolve our present situation. If you want a happy ending you must look for it yourself and fight for it. Michael Hazanavicius has built this film with tender simple hilarious scenes; the actors have incredibly open wide smiles in their faces and walk together towards a happy ending, so happy, so perfect, that it can only happen in cinema. One of the scenes that have caught my attention involved the artist and his wife, she said I am unhappy and he said smiling naturally -like the rest of us-. Are we not unhappy too? What I liked was that the film is not exactly about getting outside your door every morning with a smile in your face and the joy in your heart walking under the sun, it is just about getting at least outside your door.
This film even though it is about Hollywood between the 20s and the 30s when it was actually Hollywoodland doesn´t have the artifice of other historicist films, you actually laugh with the funny scenes, the clothes are marvelous and well done, the actors played their role with convincing gestures and the music is just another part (how not) of the script. And yet what I like most was that this is not an archeological exercise, this is a modern film, with the technology of its time, the resources of its time that only pretends to tell a good story because good stories we will like today, yesterday and forever and ever.

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