jueves, 8 de marzo de 2012

Casablanca - As time goes by




Cuando le recomendé a mi marido ver Casablanca se la “vendí” como una película que se desarrolla en plena Segunda Guerra Mundial y que tiene que ver con refugiados y traficantes, las películas de la guerra le encantan así que estaba ansioso por verla, cuando terminó me dijo que no era para tanto. Así cuando ví, a través de esa bien montada campaña de publicidad de Televisión Española que ante la falta de dinero nos ofrece los grandes clásicos románticos del cine con la canción Video Games de Lana del Rey de fondo y la frase de que ninguna gran historia de amor termina bien; que Casablanca sería emitida hoy por la noche le comenté de forma crítica que la gran sensación del jueves sería esa película y sorprendentemente me dijo que le parecía muy bien porque Casablanca era un gran clásico y mejor ver eso que cualquier película moderna pero mala. Entonces comprendí cual es el problema de algunos hombres con Casablanca y es que es sobre todo una historia de amor, de las que se han escrito para sufrir, para no olvidar, épicas y que se quedan grabadas para siempre, de esas que te hacen pensar que te encantaría haberla vivido y que te aterraría haber vivido un amor imposible que te amargara tanto para siempre. La guerra es en Casablanca un cierto pretexto, como las estepas de Rusia que separan y unen a Lara y al Doctor Zhivago, los verdes campos y las ciudades de los condados elegantes de Inglaterra que no dejan que Darcy y Elizabeth terminen de reconocer su amor, las cumbres borrascosas que son menos temibles que los arrebatos de Heathcliff y Catherine, el Nueva York resacoso que hace que el amor dé paso al odio entre Anthony y Gloria, los fríos San Petersburgo y Moscú que envidian y critican a Ana Karenina y al Conde Bronsky, la horrible Lima que alimenta lo prohibido entre la Tía Julia y su escribidor, el París bohemio que hace sufrir a la Maga cuando escucha jazz con Horacio, la Verona que no sabemos nunca como es realmente porque sólo podemos sentir el amor febril de unos jóvenes llamados Romeo y Julieta. Por eso el eslogan de Televisión Española es tan certero, las grandes historias de amor nunca acaban bien o al menos no son fáciles, tienen siempre subidas y bajadas, obstáculos y recodos temibles por los que hay que transitar, así Casablanca por muy romántica que sea no es para cursis y ese siempre nos quedará París del que echan mano amantes de la película y profanos sólo quiere decir que aún quedará París para los enamorados, en su memoria, en el futuro, en su corazón, en ese lugar que no compartirán con nadie. París o Casablanca como podría ser Verona, San Petersburgo, Lima, Nueva York o quizás también Ribadesella.
El avión de hélices despega en la niebla y el hombre de la gabardina se queda solo, con un policía a su lado que manda arrestar como siempre a los “sospechosos habituales”, no sabemos si sospechosos de delinquir o sospechosos de hacer estupideces siempre por amor.

P.D: Esta película es grande sobre todo por sus actores, su increíble blanco y negro satinado y su dirección. No he querido recurrir a las típicas fotos de Casablanca y las que se reproducen aquí parecen más bien fotografías tomadas durante la grabación, ya se sabe que los personajes en la película ni están tan relajados y sonrientes ni fueron tan felices.
Al final dos imágenes, una en la que aparece el policía Renault creador de esa clasificación genial de "sospechosos habituales" y uno de los mejores personajes secundarios de la película e Ingrid Bergman con un vestido y un sombrero espectaculares que podrían ser de hoy.


*When I first suggested to my husband that he should absolutely see Casablanca I told him that it was a story about the Second World War with refugees and heartless dealers, as he loved so much the Second War stories we has anxious about the film, after seeing it he just said it was too much fuzz for nothing. So when these days I saw that Spanish Television was going to air the film this Thursday night I told him in a critic tone that the “sensation” for tonight was going to be Casablanca, surprisingly he said it was a great idea as Casablanca was one big classic of cinema and it was much better to watch it instead of another dull movie.
I discovered then what the problem about Casablanca is for men, they cannot admit they loved it because Casablanca is essentially a romantic story, an incredible tormented love story, those that make you suffer, that you are not able to forget, that you would love to have lived that you are frightened to live. The World War in Casablanca is just a certain excuse as the immense steppes of Russia kept encountering and separating Lara and Doctor Zhivago, like the green fields of England made it impossible to Darcy and Elizabeth to admit and declared their mutual love, like the colds Moscow and San Petersburg envious and criticizing Ana Karenina and Count Bronsky, the hostile Lima that feed the secret love of the Aunt Julia and her scriptwriter, the dazed New York that transformed Anthony and Gloria love in hate, the bohemian Paris that make La Maga suffered while listening to jazz with Horacio and the unknown Verona because the only thing we are able to see is the feverish love of two young named Romeo and Juliet.
Spanish Television accurate motto for presenting Casablanca and other classic romantic films is “great love stories never end happily”, great loves are never easy they have ups and downs, dark sides you must go through, therefore even though Casablanca is a romantic film is has not been made for fussy people and the so famous we´ll always have Paris quote means that the two main characters will still have Paris, in their hearts, in their memories, maybe in their future, in a place that they will not share with anyone else. It is Paris as it could be Casablanca, or Verona, or New York, or San Petersburg or might be Ribadesella in Asturias.
The plane takes off and the man with the trench stands alone, a police on his side order to arrest the “usual suspects”, suspects of crimes or maybe suspects of always doing fool things just for love.

P.S: I have used happy images of the two main characters that I guess were taken during the film as we all know that these two in the film never appeared so relaxed and happy.
At the end two images one of the police Renault that has created the fantastic category of the usual suspects and Ingrid Bergman with spectacular dress and hat that could have been shot today.
Casablanca is a great movie for its actors, the glossy black and white and for the direction, no need to repeat it.






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