viernes, 30 de marzo de 2012

Cinco horas con Mario





Pasé un año yendo de ida y de vuelta a Valladolid desde Asturias aprovechando la generosidad de un compañero de estudios que hacía el mismo viaje, cuando por el motivo que fuese llegaba a la ciudad por mi cuenta nada me gustaba más que atravesar el Campo Grande, helado en invierno y fresco y floreado cuando al fin llegó el verano. Cuando pienso en Delibes pienso en los capos tan duros, extensos y amarillos que recorríamos en coche hasta llegar a Valladolid, pienso en los Santos Inocentes y pienso en el Campo Grande tan verde y bonito después de pasar por campos tan yermos.
Hasta leerla pensé que Cinco horas con Mario trataba de una mujer que se sienta frente al cadáver de su marido para ajustar cuentas con él, pensando que le recriminaría años de terrible matrimonio y en efecto de eso trata la novela pero no en el sentido exacto que yo imaginaba. Pensé hasta leerla que Mario sería un hombre despreciable o al menos un marido de esos a los que muchas cosas se le tenían que haber dicho antes de morir, pero en realidad a través del monólogo imparable y reiterativo de Menchu, su viuda, lo que llegamos a saber es que Mario, trasunto de Delibes, era un profesor honesto que no aceptaba sobornos, que escribía cosas originales en un periódico de provincias, que pensaba que las mujeres debían educarse y trabajar para ser independientes y que además por ir en bicicleta un día cruzando el parque (¿Campo Grande?) un guardia no sólo le dio el alto sino que lo agredió y lo tiró al suelo, pensando que se trataba de un obrero y no de un catedrático de instituto, sólo por el hecho de ir en bicicleta. Cuanto más habla Menchu más siente uno pena por ella, debido a su ignorancia, a esa forma de hablar tan cateta con expresiones horribles como ídem de lienzo, te digo mi verdad, apaleando millones y otras similares, vulgares y llenas de lugares comunes. Una mujer llena de culpas que ni ella misma puede desentrañar y que se casó con una persona a la que nunca pudo comprender ni menos aún querer. Un personaje que en realidad nos muestra una sociedad entera no a una viuda, que repite las mismas cosas que les dicen en casa, o que se dan por sabidas, que no tiene ningún espíritu crítico y que es cursi y ridícula. El monólogo de Menchu es exacto al monólogo de tanta gente que habla como predicando contando en bloque, como ella, su verdad, sus creencias, trasladando a los demás sin miramientos su orden del mundo, sin matices ni reservas, quizás con envidiable seguridad.
Mario por el contrario era un ser atormentado que buscaba el significado de las cosas, la justicia real y lo que debería ser la auténtica expresión de sus creencias religiosas, al final ni él era tan inocente ni ella estaba tan segura de todo. Genial forma la de Delibes de diseccionar una forma de pensamiento que además era en su tiempo la correcta, el supuesto sentido común que se muestra en todo su patetismo e incoherencia.
Cuando alguien te diga “su verdad” sal corriendo mientras puedas, no vaya a ser que un día la repitas igual sin darte cuenta cuando dudes de todo y no sepas que decir. Cinco horas con Mario son cinco horas con toda una forma de pensamiento construida para reprimir la libertad.

*Miguel Delibes has been one of the most important writers of Spain in the XXth Century; he was born in a little city named Valladolid (one hour and a half approximately from Madrid - nowadays by car). I have studied a master at the Architecture School of Valladolid for one year, mostly I got to the city from Asturias (four hours away by car) thanks to a companion that made the same trip, other days I arrived by bus or train and in my way to the university I had to crossed the Campo Grande park, a beautiful garden in the middle of Valladolid, every time I crossed it I remembered Miguel Delibes. When you travel from Asturias, a green beautiful mountain land and you arrive to Valladolid the landscape changes dramatically, it turns yellow and hard, like a steppe, therefore arriving to the city every week and feel the seasons changing in the Campo Grande was fantastic, felt like going back to nature and life.
Five Hours with Mario tells the story of a widow that spent the night before the funeral of her husband talking to him about their past life together, I thought before reading the novel that Mario would be the kind of husband everyone should hate and that his widow at last would have the opportunity to tell him the way he made her feel. Actually that is what happens but in a completely different sense, because Mario had been a high school teacher, honest, stubborn, naïf and incorruptible. His wife came from a conservative family and could not forgive him for his lack of ambition. Miguel Delibes in a delicate way is using the widow voice to describe how the Spanish society was in the middle 60s, when Dictator Franco was still alive and conventions of all kind were the common rule for all. Especially this is expressed through some slang phrases used by Menchu, the widow, repeatedly. Menchu is a woman that is self-assured, she knows what is proper, what to expect from life, how charity is fundamental for religion and faithfully believes in a segregated society, women separated from men, rich from poor. At the end we discover and this is the magic of the story that Menchu is not after all so sure about everything and that maybe Mario was tormented because he wasn´t so sure about his feelings too.
When someone will be ready to tell you “the truth and the whole truth” as Menchu used to say, run the opposite direction, mistrust. Five hours with Mario are five hours with a philosophy of repression compendium.


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