viernes, 20 de abril de 2012

La Dolce Vita è meravigliosa




¡Ah La Dolce Vita! Tumbarse al sol en una playa, leer un buen libro, comer con unos amigos, dormir hasta tarde, escuchar la mejor música, estar en buena compañía, todo eso es una Dolce Vita, escenas siempre bañadas por el sol que ocurren en extensos días de verano. Cada uno tendrá su propia representación.
Para mí eso era en mi imaginación también La Dolce Vita, mujeres casi mitológicas bañándose en la Fontana de Trevi y un genial Mastroianni corriendo por las calles de Roma, no había visto la película porque tratándose de un clásico la guardaba para cuando llegara una ocasión, pensaba que en algún momento la película y yo nos cruzaríamos y en efecto así fue.
Buscando la Rebelión de las Masas de Ortega y Gasset en la biblioteca y frustrada porque la selección de Ortega y Gasset era bastante vergonzosa sin tener realmente un título propio del autor, pensé que mejor buscaba entonces una película para evitar una nueva noche con los gritos de los hinchas de fútbol como fondo. Y entonces ahí estaba La Dolce Vita esa película que nunca había visto pero que estaba reservando para un momento propicio. Me sorprendió pues aunque pensé que contemplaría ese gusto por el absurdo de Fellini, las fiestas locas, los personajes inauditos, las historias inverosímiles, las ciudades neorrealistas y aunque todo eso está en La Dolce Vita también contiene una interesante reflexión moral y muchos de sus diálogos podría suscribirlos palabra por palabra. Ir de fiesta en fiesta, de acontecimiento social en acontecimiento social y sentir que lo que buscas no está allí tampoco en el trabajo y el dinero que este puede darte o más bien no darte. Las relaciones familiares, con amigos y la lucha entre la realidad y los deseos personales están también narrados en la película, Marcello Mastroianni, en una de las mejores historias que componen a La Dolce Vita, está en el costa con una máquina de escribir delante de sí, un interés genuino por las historias de los demás y al parecer una imposibilidad para escribir y ser lo que querría ser.
El balcón que se abre hacia la nada en la casa de Steiner, el lugar donde Mastroianni encuentra parte de las respuestas que está siempre buscando, la fiesta con curvas y pabellones palaciegos lúgubres que esconden deseos y aburrimiento, la salida al amanecer, las discusiones duras con una novia suicida, las cámaras siempre preparadas de los periodistas para contarlo todo y deshumanizarlo todo, los coches que pasan una vez y otra, pasan todo el tiempo, como pueden estar pasando ahora delante de tu ventana, sin que sepas si deberías seguirles o no.
Una música genial, unos ambientes, escenarios y vestuarios que te atrapan en la Roma de La Dolce Vita acompañan a una sucesión de personajes: actores, actrices, gente del espectáculo, nobles, fotógrafos, visionarios del pueblo llano, prostitutas, travestis, abogados y ricos varios, todos genialmente interpretados por varios actores más y menos conocidos. Anita Ekberg se baña en una Fontana de Trevi en medio de la noche y Marcello dice: estamos todos equivocados, estábamos todos equivocados. Pero la revelación no durará mucho, vuelve el amanecer y la sucesión de eventos que terminan por convencer al protagonista que nada puede hacer más que seguir la corriente, ver los coches pasar y subirse a alguno hacia una nueva fiesta, si es con la banda sonora de La Dolce Vita mejor. Siempre quedará algún balcón al que volver a asomarse a los propios pensamientos, en la Roma que ya no existe de Felllini o donde sea que estemos.






*Ah fantastic Dolce Vita, beautiful afternoons spent at the beach, reading a good book, having lunch with friends, listening to my favorite music, surrounded by the company of someone special, waking up late, everything sunbathed happening in long summer days, for me that is Dolce Vita, every person will have it´s own version.
La Dolce Vita is one of these films I knew I definitively had to see but I was saving it to for a good occasion, when looking for a book I could not find in the library I changed my mind and thought a film would be a perfect alternative to another night of Spanish football, and there it was La Dolce Vita, the occasion have finally arrived. Ready to find all the Fellini´s elements such as the incredible characters, the surreal stories, the decadent cities, the endless parties, I have not been prepared for the deep moral reflection this film is. I could be the author of some of the phrases and even entire dialogues, who confess with such intensity the dissatisfaction that from party to party Marcello Mastroianni feels? Who faces with such intelligence the difficulty of living one life while desiring another one?
Different stories composed this film where you will see Marcello Mastroianni playing the role of an intelligent journalist who have to battle against what he really wants being finally defeated, he is nearby the coast once trying to write and be actually a writer but at the end nothing happens, he continues to jump from one car to another, to find famous people who have really nothing to tell and to question himself in a friend´s house where he will find some answers.
The cast of this film is incredible, all played their roles very well, prostitutes, transsexuals, photographers, nobles, bourgeois, musicians, actor, actress, people of the streets, models; the city, the environment, the dresses, the music, everything is notable, opposite from the ordinary and that precisely makes you feel more trapped into the story, all this beauty is surrounding Marcello though he cannot really see anything or anything is finally to good to be true in his life.
Cars are passing by in Via Veneto as the might be passing right now in front of your window too, there always be a balcony like the one in La Dolce Vita over the city of Rome to make you turn to what you real dreams are. And say like Marcello inside the Fontana di Trevi: we were all wrong.




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