domingo, 7 de octubre de 2012

Hoy toca hablar de Venezuela




“No habrá tormenta ni bonanza que nuestro rumbo a torcer alcance” Espronceda.

“Esta es nuestra fiesta…nuestra fiesta” La Vida Boheme


Siempre he creído que pertenecer a distintas culturas era un privilegio nunca un lastre, tener dos puntos de vista en vez de uno, dos formas de pensar, dos historias, dos lenguas incluso, dos patrias mejor que una. Para mí ha sido lo normal, pero si algo nunca he terminado de entender es ese sentimiento de  -lo mío es lo mejor, como se vive aquí no se vive en ningún lado, nadie como los que habitan este lugar, nuestro país es invencible- cuando escucho estas frases siempre pienso -si yo te contara de todo aquello que tu por no salir de tu país no has visto ni verás jamás, si yo les contara a los venezolanos del verde del norte de España si yo le contara a los españoles de cómo es de impresionante mi lago de Maracaibo-. Por eso nunca entendí a ese señor que vociferaba en Venezuela llamando a la hermandad con unos pueblos y a la guerra con otros, me ha horrorizado siempre su estética militar filo-fascista, con expresiones totalitarias, un encantador de serpientes lleno de odio. Su país y el mío eran claramente distintos. La patria ¿qué cosa es? ¿orgulloso de ser de aquí? ¿de dónde? ¿por qué? Pero he aquí que un día me pusieron mil trabas para renovar mi pasaporte venezolano y entonces empecé a comprender lo que es ese concepto, el peso de las fronteras, lo irracional de la exclusión, más me lo negaban y más me empeñaba en ese trozo de plástico y papel, no sé lo que es la patria y normalmente los discursos que ensalzan demasiado ese concepto me parecen peligrosos pero… yo no quería quedarme con una sola de las que me habían tocado en suerte.
Por eso hoy más que nunca mi mente está allí a miles de kilómetros de distancia, junto a mi familia, a mis amigos que aún viven allí, que aguantarán colas y calor con el único propósito de votar para intentar dar un futuro mejor a los suyos. Está con mis otros familiares y amigos que lejos, repartidos por el globo hoy cogerán su trozo de papel que les reivindica como venezolanos e irán a votar en embajadas y consulados del mundo entero, cómo me gustaría volverlos a encontrar y poder hablar con ellos en un día tan importante. Estará con mi hermana que irá con su mejor sonrisa en un gélido día bruselense a votar. Estará con mi madre que me dijo que ese país es más suyo que mío y sobre todo estará con mi padre que me enseñó a amar a ese país, sin conceptos de patrias ni tonterías, a través de su ejemplo, de sus historias sobre nuestra Independencia, a través de su obstinación en pensar que no hay meta demasiado grande para nosotros. Yo no puedo votar pero con ellos estaré hoy, a través de su voto irá el mío con todo lo que hoy no puedo expresar. Hoy sólo quería hablarles de Venezuela porque aunque quiera no puedo dejar de llevarla adonde quiera que vaya y hoy independientemente de lo que ocurra hemos empezado a recorrer un nuevo camino, hacia adelante.

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