lunes, 26 de noviembre de 2012

Bonjour Tristesse por Otto Preminger - Bonjour Tristesse Film



Otto Preminger consigue en Bonjour Tristesse, la adaptación cinematográfica de la obra de Françoise Sagan, en tan sólo los primeros minutos, la muestra gráfica del cambio que sufre la protagonista Cécile desde los hechos que evoca al inicio y su presente, que es, de forma muy ilustrativa, blanco y negro. El sol de la Riviera se contrapone al París primaveral pero que se retrata en gris, la juventud despreocupada de Cécile cuando se levanta por la mañana y bebe un café indolente al sol, no tiene nada que ver con la reflexión atormentada de una Jean Seberg que es incapaz de expresar lo que siente.
La diferencia entre la novela de Sagan y la interpretación cinematográfica de Otto Preminger es que éste fue capaz a través de las armas del cine, las imágenes, el color, los planos fijos, la música, de evocar de forma más definitiva los sentimientos de una joven que se transforma en un ser cínico, Jean Seberg transmite sobretodo a través de sus miradas, la lucha por su independencia, el egoísmo de sus actos y después cierto conocimiento de las consecuencias que la historia le ha causado, al final un deseo de derribar el muro que ha construido, sin poderlo hacer después de todo, porque seguirán los días igual, las fiestas, los novios ocasionales, las diversiones efímeras y cierto recuerdo del que nunca se hablará.
Una escena que la novela no proporciona y que es de una gran belleza, haciendo del personaje de Cécile alguien mucho más interesante que el de la novela, es la escena en blanco y negro en la que canta Juliette Gréco, las palabras y la mirada de Jean Seberg, la letra de la canción, nos anuncian algo muy intenso que se descubrirá después. Otto Preminger tuvo la virtud de conducirnos al igual que la novela de forma banal hasta el gran final, sin hacernos sospechar hasta dónde podrían llegar las consecuencias de un juego infantil.

*Otto Preminger in his film version of Françoise Sagan´s book, is able through color to picture in few minutes the transformation suffered by Cécile. Her past is bright and full of sun, blue and green while her present is black and white. The Cécile of one year ago, drinking coffee under the shinning sun is completely different to the tormented girl who is no able to express what she really feels.
Otto Preminger was able to show us a more sentimental Cécile, thanks to the arms of movies; color, music, scenarios and the fantastic Jean Seberg´s gazes, the young girl seems more real than through the words of Sagan. One can see the transformation of a young woman fighting to keep her life style into a cynic woman that is capable of deep reflection and sad critic about her own nature. At the end there is a feeling that she would like to break the wall she has erected around her although she knows everything will remain the same, the parties, the occasional boyfriends, the fading joy and always a memory of something no one is able to talk about.
One scene is especially beautiful, Cécile is shown in a more interesting way than in the novel, Jean Seberg looks directly to the camera, to us, while she is dancing Juliette Gréco song and she is thinking about her future and her past, she is showing the consequences of a stupid game, nobody could possibly thought would end in a tragic way. As Sagan, Preminger transport us easily through the summer at the French Riviera, through parties, conversations, dinners, breakfast and finally shows you the end, the dramatic end.

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