domingo, 2 de diciembre de 2012

Algo va mal - Ill fares the land



Para argumentar posibles soluciones a la situación que vivimos no podemos fiarnos de la última noticia de twitter, de la tertulia que vemos de pasada por la noche o que nos comenta un amigo, ni tampoco de las ideas expuestas por otros. En resumen ante el momento que vivimos no podemos fiarnos de nadie porque lo único comprobado es que nadie parecía tener la razón antes de que se abriera el abismo ante nuestros ojos. ¿Quién podía imaginar que sucedería lo que está pasando?, muchos lo temieron, alguna vez se manifestó cierta disconformidad pero no recuerdo a ninguno de esos periodistas y políticos que ahora tanto denuncian y apuntan con el dedo decir que está mal usar el dinero público para literalmente tirarlo al viento, que está mal que se construyan casas y casas y más que gente haya en la ciudad. Que está mal que los jóvenes sean contratados sin contratos (cualquiera que tenga mi edad sabrá de lo que le hablo), que haya beneficios millonarios en empresas públicas deficitarias, que está mal recibir subvenciones mientras se evaden impuestos, que está mal decir que algo vale más del doble de lo que de verdad cuesta, que está mal solicitar ayudas al empleo para deslocalizar después la producción fuera del país, que está mal aprovecharse, mentir, medrar a costa de sobornar. Todo esto que parece obvio no lo era tanto hace tan sólo unos cuatro años, las casas se construían, las empresas deslocalizaban, los políticos no hacían su trabajo, la democracia milagrosamente funcionaba y proveía.
En Algo va mal, Tony Judt de forma muy sencilla, en una reflexión meditada y apoyada como no podía ser de otra manera, por las lecciones que nos da la historia, hace una radiografía de cómo llegamos a nuestro presente pero también muestra, sino la solución, si la oportunidad que este momento representa para retomar las riendas y cambiar las cosas. El propio Judt murió muy poco después de que se publicara este libro pero si logramos extraer algo positivo de está situación, su aportación habrá sido muy valiosa, si fracasamos, sencillamente habremos sido unos necios.
Uno de los aspectos que más me han gustado de este ensayo es su crítica metódica a todas las teorías exaltadas de derechas e izquierdas que a cambio de darnos el paraíso intentan destruir cualquier atisbo de disconformidad. Su reflexión sobre el fracaso rotundo del socialismo; como él dice, aunque se le maquille el nombre, el socialismo es lo que es y ha fracasado, su descripción de cómo Bush, Reagan o Tatcher desmantelaron lo público para obtener beneficios cuantificables, nos da una idea de la independencia de quien escribe.
Tony Judt que no es un intelectual que escriba desde una posición en abstracto sino que habla de cosas concretas, con análisis sustentados en datos y que extrae conclusiones precisas, plantea varias cuestiones importantes, pero una de las que más me llamó la atención fue su énfasis en cosas de las que casi nadie habla, una ley, una política pueden ser legales pero cabe preguntarse si son o no éticas. La ética no es una cuestión subjetiva, así por mucho que a alguien le pueda parecer aberrante si la ley nos obliga a respetar que las mujeres puedan votar debemos aceptarlo, creo que a nadie se le escapa que leyes como esa (y no hablemos de otras más recientes sobre otros temas) lo que hacen es enmendar una injusticia enorme. Quisiera entonces que el siguiente político que diga que hace algo que le es muy doloroso, que afecta nuestros derechos pero lo hace por nuestro bien, afronte que su discurso es vacío y peor aún que no es ético.
De todo el ensayo de Judt lo que más me cuesta aceptar es su idea de lo colectivo, individualista como soy me cuesta aceptar que hay cosas en las que debemos pensar en colectivo o crearemos zonas de exclusión inaceptables, pero lo entendí todo cuando ejemplificó sus ideas hablando de las zonas residenciales cerradas que han surgido en algunos países y que por desgracia habiendo vivido en Venezuela conozco bastante bien. Comprendo que por motivos de seguridad se viva en dichas zonas pero para mí no hay nada más satisfactorio que salir a dar una vuelta por tu manzana, comprar tu periódico, reconocer las caras con las que te cruzas, no tener que cruzar una verja de seguridad para poder respirar el aire de tu ciudad.
Soy una amante de los trenes y Judt ya me ganó totalmente en su defensa acérrima de estos, como símbolo de la defensa más grande que debemos hacer de lo público. “Lo público” funciona a veces fatal, demasiadas veces y yo hasta diría que casi siempre, no hay nada mejor que la libertad de permitir que la gente tenga iniciativa privada, pero no deberíamos denostar lo público, pues es nuestro, nos pertenece, gracias a nuestro esfuerzo y a los impuestos que pagamos está ahí y debemos exigir que funcione como debe y aún cada día mejor, los “beneficios” de todos están en lo “público”.
Nada me espanta más que la función pública, sus deficiencias, su burocracia, su lentitud, entrar en ciertos edificios públicos me parece un calvario, pero cuando un funcionario hace su trabajo siento compensados todos los malos ratos, me siento identificada con su compromiso y agradezco su buen hacer. Además Judt reproduce la idea keynesiana de que donde no llega nadie el Estado tiene que llegar, esto es, todos nosotros.
Mi deseo sería que lo “público” fuera lo que debería ser, no bueno, sino excelente, no me importa quién o quiénes estén detrás, si personas pagadas directamente por el Estado (ósea por todos nosotros) o empresas que esperan obtener beneficios, me importa que haya formas de mejorarlo, controles, meritocracia y menos demagogia de la que hay, lo público per se no es necesariamente lo mejor, lo privado per se no es necesariamente lo más eficiente, pero lo público tiene que ser lo mejor posible ya que la sanción de lo privado está en los clientes, pero los ciudadanos no tenemos “otro” Estado. Alguna vez creí que lo público no estaba para ganar dinero y hasta creí connatural a lo público que fuera un coladero de dinero, pues ahora creo que si bien muchos servicios no se cuantifican en dinero sí tienen que aportar beneficios, un parque es un parque no un círculo de cemento al que han llamado parque y me gusta pensar que yo he contribuido a ese parque aunque sea con un granito ínfimo de la arena que rodea sus árboles.

*Tony Judt´s Ill Fares the Land is a fantastic essay about our present situation, how we have arrived to the terrible crisis of these days. With a journey through the New Deal, the French glorious 30 years, the Great Depression, the theories from Keynes to Popper, he explains how we have been able to build strong democracies and establish a system where the individuals were capable of improving their life conditions thanks to their efforts and work and how nowadays the idea of a State with vast competencies is completely vanished, our faith in the self regulation of the markets have proved to be naïve and finally he offers a reflection of what we can possibly do to change things before the total disaster.
He argues about the need of legislating according not only to laws but also to ethic, a term almost no politician mention now, they repeat that the difficult decision they take (directly attacking our rights) are painful yet necessary, but are they studying if they are ultimately ethic? Even though some people may not agree with the fact that women have the right to vote, a law allow us to do it and accordingly society must accept that fact, not only because is fair but because is ethic and the contrary will be an atrocity against human rights.
One of the ideas I have found more difficult to accept from Judt was thinking of us as a society, the need of protecting what is public. I believe in the power of individuals but had to admit that that thing we call “public” belongs to all of us, is our creation and responsibility. We need to preserve what is our property otherwise we would create islands inside our societies and exclude other citizens from them.
Judt destroys all the false ideas about the right and the left, Judt explains that it does not matter how we call it, socialism is socialism  and has failed to solve humanity´s problems while the leaders of the right, Bush or Tatcher for example, had destroy all public benefits only to benefit themselves.
I used to believe the State industries where not made to be economically efficient, I was completely wrong, public not always mean inefficient and private does not always implies a better service. I hate, really hate, some public administrations because I found them slow, disorganized and bureaucratic but when I find a public servant who does a great job, I am relief and recognize his/her good service. I understand we are something like a team and public service must be not only good but excellent. Judt, for example, makes a statement about the trains that touched me, I do love trains for the same reasons he explains.
My dream is having people with private initiative in collaboration with a public administration where everything works like it should, not all public services can be quantify in monetary terms however a park is a park and gives to all citizens a enormous benefit and I am glad to think that thanks to my taxes I have contributed at least to a little grain of sand of one park.

La ilustración es la cubierta de uno de mis cuadernos y es del artista Paul Wang, representa una antigua tienda de comestibles y aceites en Hong Kong.
*The design is from one of my notebooks covers and has been made by the artist Paul Wang, is a sketch of an Old Oil shop in Hong Kong.
 

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