miércoles, 2 de enero de 2013

Elle Joue/Ella juega/She plays


Uno de mis regalos de Navidad fue este fascinante libro de una autora completamente desconocida para mí, la franco-iraní Nahal Tajadod. Elle Joue (Ella juega/Ella interpreta) narra la historia de una actriz iraní que ha dejado su país natal para poder seguir trabajando (interpretando) aunque a ello se opongan todas las autoridades de Irán. Entremezclado con el relato de la actriz (cuyo nombre ha sido falseado pero cuya historia es auténtica y es fácilmente comprobable a través de una simple búsqueda en internet) surgen los recuerdos y reflexiones de Nahal que son muy interesantes, para mí de hecho los más valiosos. A Nahal le interesa conocer a su país a través de los ojos de la joven actriz que ha vivido el Irán tras la revolución de Jomeini, ese Irán que la escritora sólo conoce de pasada gracias a sus visitas. A mi me interesa mucho más el Irán anterior a 1979, donde las mujeres no portaban velo, ni siquiera tal como recuerda Nahal muchas abuelas; las jóvenes iban incluso en minifalda, acudían a centros de enseñanza laica y disfrutaban de cierta libertad. Nahal Tajadod recuerda además que Irán otorgó a las mujeres la capacidad de votar y también de ser elegidas ya en 1963 antes incluso que algunos países europeos, cuando estudié este dato en Historia Contemporánea me produjo un shock, Irán, ese país que uno asocia a mujeres vestidas de negro de pies a cabeza, tuvo una historia antes de Jomeini completamente diferente.
Por razones de pura coincidencia tengo una relación extraña con Irán, por ejemplo en una de mis visitas a Venezuela coincidí a mi llegada con uno de los primeros vuelos recién inaugurados de la ruta Teherán-Caracas y a mi regreso de esa visita de nuevo coincidí con los pasajeros con destino a Teherán, muchos de ellos mujeres cubiertas de pies a cabeza paseándose al final de la tarde por un aeropuerto Simón Bolívar de mujeres con ropa caribeña. Cuando me casé decidí llevar unas esmeraldas y parte de mi vestido tenía cosidas pequeñísimas piedras en ese color, coincidía con la Revolución Verde iraní y pensé en ellos ese día, en quienes salían a las calles para reclamar sus derechos, en la falsa (Re)volución de Jomeini como lo es la falsa (Re)volución Bolivariana. Tantas cosas del libro de Nahal me han hecho transportarme a Venezuela. Salvando las distancias entre un país y otro, entre un régimen y otro, puedo identificar fácilmente esa parsimonia del funcionario que sabe que tiene el poder absoluto de decidir si renueva tu pasaporte, si decide en el caso de la actriz confidente de Nahal dejarla salir o no. Una de las frases que uno de los funcionarios que guardan la moral estricta de Irán le dijo a la actriz protagonista de la novela creo que resume el auténtico deseo de cualquier dictadura respecto de sus disidentes u opositores, -queremos que todos ustedes se vayan-. Eso sería el auténtico paraíso de los gobiernos totalitarios, tener el poder de privar de su tierra, de su nacionalidad incluso de la vida a quienes no se comportan según sus reglas. Expulsarlos fuera de su paraíso particular, renegar de su nombre y condenarlos a un exilio rabioso.
Es un libro doloroso, es terrible leer las muchas tretas a las que tuvo que recurrir la actriz para poder hacer cosas tan simples como salir en bicicleta, jugar al baloncesto o estudiar música. Muy triste leer sobre sus deseo de permanecer en su país sin poder hacerlo e indignante comprobar como la falta de libertad para las mujeres al final es una falta de libertad de una sociedad en general. Sin embargo hay una esperanza pues tal como la propia Nahal detalla en cifras, cuanto mayor es la opresión mayor el deseo de las mujeres por estudiar, trabajar, salir a la vida pública y participar en ella. Dice un refrán español que no se pueden poner puertas al campo y así es por mucho que teóricos de la felicidad sueñen con imponer un mundo a la medida de sus locos deseos, los seres humanos buscarán siempre la forma de expresar lo que verdaderamente sienten, un velo que se escapa y se desliza estratégicamente, una frase que escapa a la censura, un doble sentido, un joven que se patea los pueblos para hacer campaña presidencial, una actriz que se salta las normas, una canción que clama libertad, viviendo al límite y en la doble moral, pero libres en su pensamiento mal que les pese a muchos.
Bellamente escrito, con descripciones muy poéticas y con un francés de cadencia hermosa, ahora que he descubierto a Nahal no quisiera perderme sus otros libros, en especial Pasaporte a la Iraní que seguro será tan revelador como este que he leído, hasta el momento sólo disponible en francés.

*One of my Christmases present was Elle Joue/She plays written by the French-Iranian author Nahal Tajadod. She writes about the true story of a young Iranian actress who had to abandon her country because of her profession. The memories of the young actress get mixed with the Iran remembered by the writer. Nahal lived in Teheran until the Revolution of Jomeini in 1979 and she recalls a total different Iran from the one we know nowadays. Girls could studied in non religious schools, used mini-skirts and bikinis and since 1963 (before other countries among them some Europeans nations) women are able to vote and been elected. Nahal tells us that her mother and even her grand-mother never used the veil and never had to. The young actress grew up in a total different Teheran, it is painful to read the passages of her childhood and the tricks she was forced to do in order to ride her bike, play basketball, play music and finally being an actress.
I have somehow a especial connection with Iran, for example being in Caracas once in a short visit in Venezuela, my plane arrived at the same time that one of the first Caracas-Teheran direct flights, as a part of the collaboration between Ahmadinejad and Chavez governments, when I left Caracas again there it was the plane destination Teheran, I could see those women in black from head to toes walking through the halls of the Simon Bolivar airport besides the so Caribbean dressed up Venezuelan ladies. When I married, the Green Movement (know in Spanish as the Emerald Revolution) was taking place in Iran, part of my dress was cover with little pieces of emerald, and I liked to think about those courageous Iranians fighting for their rights, discovering the truth of their false Revolution as we the Venezuelan have our own false (Bolivarian) Revolution.
Through the eyes of Nahal we discover that it does not matter how much a government wants to force the people to life according to determined rules, human beings find always an exit, a way to express themselves and nowadays is overwhelming the amount of women studying at the Iranian universities, working, being active in the public life. Even if people have to live a double life there is always a possibility to escape from the control of the authorities.
Beautifully written, full of poetics scenes, I will not miss other books from Nahal; and I am looking forward already to read her Passeport à l´Irannien (Lipsticks and Loopholes).


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