miércoles, 16 de enero de 2013

Les Misérables





Oyendo la banda sonora del famoso musical de Los Miserables recuerdo la película que he visto recientemente, y es que nunca había visto ninguna de las películas o series sobre uno de los libros que más me han gustado. Nada es comparable al placer de leer los gruesos volúmenes de Los Miserables de Víctor Hugo, para mí ha sido un reto leerlos en francés en la versión que se publicó en 1862, todo el pasaje dedicado a Waterloo me pareció interminable aunque en él ocurre un hecho esencial para la historia, por el contrario las minuciosas descripciones en el segundo volumen sobre el entramado de las cloacas de París o de cómo fueron las barricadas de los años 1832 y principalmente de las de 1848, me fueron muy instructivas.
Como en general no me gustan los musicales (y sin embargo me encantan las óperas no termino de entender yo misma por qué) sólo quería ver Los Miserables para comprobar cómo habían adaptado una historia tan larga, con tantos encuentros y desencuentros de los personajes, aunque creo que lo hicieron bastante bien y que el vestuario, la puesta en escena y por supuesto las actuaciones están muy bien creo que tanto en este película como me imagino en el musical se pierde la introspección de las reflexiones de los personajes, esos momentos donde se debaten entre su deseo y su deber, entre la esperanza y la muerte, entre la verdad y la máscara. Me hubiera encantado ver a un Jean Valjean silencioso, filmado de cerca, rezando en la madrugada a punto de decidir si descubre su verdadera identidad, en vez de oír a un hombre cantando.
Uno de los personajes que más me gustaron de Los Miserables (aparte de Jean Valjean que es uno de los mejores personajes literarios jamás creado); fue Marius, porque tiene la fuerza y la juventud para oponerse a todas sus vicisitudes de abogado pobre, porque se ilusiona con un amor que alimenta desde la distancia, día tras día, pero también porque es alguien complejo que no es capaz de comprender la grandeza del hombre que se redime, como todos los buenos personajes tiene luces y sombras, contradicciones, hace cosas que no aprobamos y otras que nos llevan a admirarlo. Al Marius de la película le falta la fuerza del Marius literario, no da tiempo en la película a explicar cómo el va acercándose a Cosette, cómo se entera de su nombre y por qué realmente decide en su desesperación unirse a sus amigos en las barricadas.
Otro de los grandes personajes de la obra es sin duda Javert, un hombre que aparece en los momentos más inconvenientes, que sólo parece vivir para cercar a su presa pero que desde el principio se intuye que dado su sentido del deber y de la rectitud no será capaz de una injusticia, tampoco de rehuir su responsabilidad.
He leído que las peores críticas a Los Miserables (la novela) fueron por su realismo, la creación de personajes tan virtuosos y perfectos aunque míseros y otros tan deplorables, que representan la maldad pura, la falta de estética en la historia. Al final de la edición que yo he leído hay una reproducción de la carta que Víctor Hugo envió a sus editores italianos, en ella dice amar profundamente a su país aunque se siente un ciudadano del mundo, y reflexiona que su historia será válida para cualquier lugar y tiempo en el que aún las mujeres, los niños, los débiles dice, estén expuestos a los abusos y la miseria. Aunque el París de Los Miserables es uno donde las teorías de Beccaria no habían calado en la práctica de la justicia, donde los más pequeños no tenían la protección del Estado, donde las mujeres (y cuánto esto duraría todavía) eran menores de edad a perpetuidad sujetas a los caprichos y la fortuna de los hombres a los que acompañaban o servían, aunque esto ha cambiado muchísimo todos sabemos que debería cambiar aún más.
Ya casi nadie escribe como Víctor Hugo, como Dickens, quizás porque pensamos que esas historias ya no existen, que son cursis y pasadas de moda, que sería imposible encontrarse hoy en día con un Jean Valjean, quizás la vida de un condenado a galeras esté muy alejada de nuestras experiencias cotidianas, lo que no está alejado ni lo estará jamás es ese deseo de rebelarse contra lo que nos ha sido impuesto, ese deseo universal de querer buscar una vida mejor, ese deseo de ser mejores.
Sólo mencionar que mis personajes preferidos en la película (mientras que en el libro) fueron los Thénardier interpretados por unos geniales Sacha Baron Cohen y Helena Bonham Carter; unos miserables también ellos que estafan a otros de su misma condición, la peor cara de la miseria que se aprovecha de los que como ellos están pero también, al menos en el musical, la más simpática.






*While I am writing this post I am listening to the Les Miserables musical soundtrack, it helps me remember the movie that I have just watched some days ago. Even though I have so much loved the novel I have not just yet watched any of the series or movies based upon the story. Nothing compares to the pleasure of reading the incredible novel of Victor Hugo, following the tormented lives of the characters along the “fat” volumes was amazing, even though I have to recognize that the Waterloo passage was endless for me but on the other hand all those chapters dedicated to the barricades of the 1832 and 1848 or to the sanitary system of the old Paris were really amusing.
I hate musicals (not all but most of them, I love opera though) so I did not go to see the movie for any especial desire, I wanted only to discover how they have managed to adapt the so complicated story, I enjoyed for sure the notable performances, the costumes (Spanish designer work!) and the scenes; however I missed terribly the use of classic cinema rules, I would have loved to see a Jean Valjean alone, in despair, thinking about what he should do, filmed closed in silence instead of seeing a man swinging at every occasion. Apart from Jean Valjean one of my favourite characters of the book was Marius, the young miserable lawyer, who is contradictious, who is strong and honest, who is in love from the distance, all of this delicacy is lost in the musical, there is no time to show how he approaches Cosette and why he, completely hopeless, decides to join his friends in the barricades.
The other character I really loved is Javert, that man who always appears in the most inconvenient moments, the man ready to chase his prisoner, to do what is correct, to fulfill the duties of law, so righteous that he cannot do wrong, and he doesn´t even though he can stand the burden of his action.
Nowadays nobody writes like Victor Hugo, like Dickens, all those stories, that uncivilized world seems far away from us, who could find a Jean Valjean in our times? Yet it exists, just nearby us a world where children and women, the weakest of the weak as Victor Hugo named them, are abused and remain unprotected, the XIXth Century´s Paris does not exist anymore but there is so much sorrow still and as long as we always dream with a better life, as we always try to be better persons, as we revolt against the injustices, Les Miserables will continue to be a success.
One last word to praise the incredible performances of Sacha Baron Cohen and Helena Bonham Carter as the outcast Thenardiers, funny and surprising. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Licencia Creative Commons
La Costa Esmeralda por La Costa Esmeralda se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported.